Con el tiempo en contra y sin consensos claros, el debate sobre la eliminación de las PASO enfrenta trabas políticas y legales. La Justicia Electoral alerta sobre los riesgos de demoras, mientras las provincias definen estrategias en un escenario incierto.
La posibilidad de que se deroguen las elecciones primarias, simultáneas y obligatorias (PASO) enfrenta un panorama complejo. Aunque el presidente Javier Milei busca eliminarlas, el oficialismo no cuenta con los votos necesarios en el Congreso para avanzar en esa dirección. Esto ocurre en un contexto donde los tiempos legales comienzan a apremiar.
Según la normativa vigente, el presidente debe convocar las primarias con al menos 90 días de anticipación. Esto fija el 5 de mayo como la fecha límite para hacerlo. Sin embargo, en la Justicia Electoral remarcan que el cronograma definitivo debería definirse antes de abril. Esto se debe a que, a partir de ese momento, comienzan a correr los plazos establecidos para coordinar el operativo electoral en los 24 distritos del país. La implementación de la boleta única de papel (BUP) también genera preocupación, ya que podría añadir complejidad al proceso.
“Después de esa fecha cualquier cambio en las reglas electorales podría ser política y jurídicamente objetable”, expresaron desde la Justicia Electoral.
Sin consenso político, el debate se estanca
El Congreso entrará en receso legislativo durante enero, y no se prevén sesiones extraordinarias en diciembre. Si el Gobierno no logra un acuerdo político con un sector del peronismo, la situación podría extenderse hasta febrero, postergando cualquier definición sobre las PASO. A pesar de que la legislación no establece un límite máximo para modificar las reglas electorales, desde la Justicia consideran que es razonable que cualquier cambio ocurra antes de la convocatoria formal a elecciones.
Una opción intermedia, como suspender las primarias por única vez, cuenta con cierto respaldo dentro de Unión por la Patria, pero no logra el consenso necesario. Para avanzar con esta alternativa, el oficialismo necesita mayoría absoluta en ambas cámaras, algo que aún no consigue debido a la falta de acuerdo en los bloques opositores, como Pro y la UCR.
El juez federal Alejo Ramos Padilla, desde el principal distrito electoral del país, reclamó celeridad en la definición del cronograma. “La planificación de los procesos electorales en la provincia de Buenos Aires para 2025 requiere de prontas decisiones. La falta de certezas sobre la modalidad de convocatoria y los desafíos de la BUP exigen una planificación eficiente”, señaló en un informe enviado a los gobiernos nacional y provincial.
Las definiciones en Buenos Aires y Ciudad Autónoma
En la provincia de Buenos Aires, donde reside el 40% del padrón electoral, el gobernador Axel Kicillof espera una resolución a nivel nacional antes de decidir su estrategia. La ley provincial de primarias está vinculada a las PASO nacionales, lo que condiciona su capacidad para desdoblar los comicios. Esta estrategia busca reforzar su liderazgo en el distrito y posicionarse como candidato presidencial en 2027. Sin embargo, Cristina Kirchner insiste en que las elecciones provinciales coincidan con las nacionales, lo que beneficiaría su posible postulación como diputada.
Por otro lado, Jorge Macri, jefe de gobierno porteño, también evalúa separar las elecciones locales de las nacionales. Esta decisión busca fortalecer su posición frente al avance libertario liderado por Karina Milei en la Ciudad Autónoma. Sin embargo, necesita el aval de la Legislatura para avanzar con la reforma, donde el bloque kirchnerista ya condicionó su apoyo a la estrategia nacional.
Reforma electoral más amplia
La reforma que impulsa el Gobierno no se limita a las PASO. Incluye cambios en la ley de financiamiento de partidos políticos, reduciendo el aporte estatal y eliminando los límites a los fondos privados. Además, busca endurecer los requisitos para el reconocimiento jurídico de los partidos, apuntando a aquellos con baja representación que funcionan como “sellos de goma”. Esta medida resulta irónica, considerando que Javier Milei utilizó este tipo de estructuras para construir su frente electoral.
Con el tiempo corriendo en contra y los márgenes políticos estrechándose, el futuro de las primarias y la reforma electoral sigue siendo incierto. Las definiciones que se tomen en las próximas semanas serán clave para determinar el rumbo del proceso electoral de 2024.
