El entendimiento con el organismo está estancado producto de la falta de acuerdo en torno a la reducción de los subsidios.
El borrador que circula sobre el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional afirma que se busca una reducción del 0,6% en los subsidios energéticos, lo que implicaría gastar US$ 4.000 millones menos que en 2021. Sin embargo, los recortes en los subsidios que ofrece el Gobierno en esa materia son, hasta ahora, insuficientes, lo que hay traba la firma del entendimiento.
Para lograr acercarse a los números que plantea el FMI hay que aplicar un aumento generalizado mínimo del 60% en luz y gas, sugieren los expertos. Pero el Poder Ejecutivo está trabajando con un incremento que partirá del 20% y por eso negocian un punto intermedio. En el Gobierno se ilusionan con poder llevar los aumentos de tarifas a un rango de entre el 30% y 40%.
El FMI avisó en enero que; «acordamos que una estrategia para reducir los subsidios a la energía en una forma progresiva será importante” . Lo hizo en Twitter, donde adjuntó un comunicado del Fondo tras el acuerdo, donde ya se mencionaba este tema como “esencial para mejorar la composición del gasto del Gobierno”.
En el borrador que hicieron circular desde el oficialismo, se habla de segmentación y aumento de tarifas. Con esas medidas se ahorrarían cerca de US$ 550 millones en partidas energéticas, según datos que el mismo Gobierno plasma en ese documento. Está lejos de los más de US$ 4.000 millones que reclama el FMI.
La minuta también confirma lo que venían expresando los entes reguladores en las audiencias públicas y habla de correcciones de costos mayoristas (de luz y gas) y los explica como “esto es equivalente a que las facturas de los consumidores finales aumenten el 20%”. Enargas confirmó el miércoles ese aumento para hogares a nivel nacional. Falta otro tanto para la luz en Buenos Aires, que aún no fue oficializado. Ambos regirán desde marzo.
Hay una diferencia de US$ 3.500 millones con respecto a lo planteado por el FMI. Se la podría saldar, según algunas fuentes oficiales, con una suba de tarifas del 60% en luz y gas. Entre los funcionarios más kirchneristas de Energía no comparten ese diagnóstico lo que genera duras tensiones e internas, dentro del propio frente gobernante.
