La misión técnica concluyó su visita tras una semana de reuniones con el equipo económico. El oficialismo apuesta a que el directorio apruebe la revisión y habilite un desembolso cercano a los USD 1.000 millones.
La misión del Fondo Monetario Internacional terminó su paso por Buenos Aires luego de siete días de encuentros con funcionarios nacionales. El equipo que encabezaron Luis Cubeddu y Bikas Joshi evaluó la segunda revisión del programa firmado por USD 20.000 millones y también avanzó con la consulta del Artículo IV.
Desde el organismo afirmaron: “Se registraron muy buenos avances en las conversaciones, que continuarán en los próximos días”. Además señalaron: “La misión técnica del FMI encabezada por Luis Cubeddu y Bikas Joshi concluyó su visita a Buenos Aires en el marco de la segunda revisión del programa y la consulta del Artículo IV. Se registraron muy buenos avances en las conversaciones, que continuarán en los próximos días”.
El comunicado marcó el tono del cierre. En el Gobierno interpretaron esa señal como un paso previo a la aprobación formal de la revisión. La expectativa oficial se concentró en la habilitación de un desembolso de alrededor de USD 1.000 millones, clave para reforzar reservas y ordenar el calendario financiero.
La discusión giró sobre dos ejes. Por un lado, la meta fiscal. El acuerdo fijó parámetros sobre el resultado primario y el Ejecutivo defendió el superávit alcanzado. Por otro lado, el foco estuvo en la acumulación de reservas internacionales netas del Banco Central de la República Argentina.
En ese punto surgieron tensiones. Las cifras del cuarto trimestre quedaron lejos del objetivo original. El programa había establecido un nivel de reservas netas positivas, luego ajustado a un rojo menor. El Banco Central cerró con un resultado negativo más amplio que el previsto. Esa diferencia abrió la negociación por un “waiver” para evitar que el incumplimiento frene el giro de fondos.
En paralelo, el organismo indicó: “Como es práctica habitual, en el marco del Articulo IV, el equipo se reunió con diversos interlocutores para conocer su visión sobre las perspectivas económicas”. Esa instancia incluyó contactos fuera del Poder Ejecutivo.
A pesar del desvío en reservas, el Ejecutivo mostró otros datos. Desde enero, el Banco Central compró más de USD 2.000 millones tras varias ruedas consecutivas con saldo positivo. La conducción monetaria defendió el esquema de bandas cambiarias y proyectó nuevas adquisiciones a lo largo del año.
El frente financiero también pesó en la evaluación. A comienzos de febrero, el ministro Luis Caputo afrontó un vencimiento superior a USD 800 millones con el Fondo. El funcionario explicó el mecanismo utilizado para cancelar intereses y sostuvo: “Si se pagaran en dólares, transferiríamos directamente los dólares al Fondo, pero como se abonan en DEGs, es necesario comprarlos. Se los compramos a Estados Unidos, que es vendedor de DEGs. Es una operación habitual a precio de mercado”.
Hasta ahora, el programa implicó desembolsos por USD 14.000 millones. El nuevo giro resultó central para sostener el nivel de reservas y enviar una señal al mercado en un año de fuertes compromisos externos. Durante 2026, la Argentina deberá afrontar pagos adicionales por varios miles de millones de dólares al propio organismo.
La misión partió hacia Washington con conclusiones preliminares. El informe técnico quedará en manos del directorio. La decisión final definirá si el Gobierno accede a los fondos esperados y consolida la hoja de ruta acordada con el Fondo.
