La interna entre Kicillof y Máximo Kirchner crece por el control de las listas legislativas de 2024, con presiones para que el gobernador rompa con Cristina si no lidera el armado.
El evento que liderará Máximo Kirchner este viernes en La Plata ha vuelto a poner de manifiesto las tensiones entre La Cámpora y Axel Kicillof. La polémica se desató por la estética y los detalles del flyer de convocatoria. Sin embargo, detrás de todo esto, se esconde una disputa más profunda: cómo se definirán las listas para las elecciones legislativas del próximo año.
El miércoles, mientras el ala más radical del kirchnerismo promovía el acto en las redes sociales, Andrés Larroque compartía imágenes del gobernador recorriendo el interior de la provincia, acompañadas de la frase: «mientras tanto, Kicillof entrega viviendas». Cada movimiento reaviva las fricciones.
El debate que Axel Kicillof ha abierto sobre el armado electoral del próximo año está generando tensiones y divisiones dentro del kirchnerismo. Desde ese espacio político, reconocen que la disputa interna entre el gobernador y Máximo Kirchner será un proceso complicado y doloroso, aunque confían en que, al final, ambos sectores se alinearán de cara a las elecciones legislativas.
A pesar de que algunos intendentes cercanos a Kicillof lo instan a romper con Cristina Kirchner, en el kirchnerismo están convencidos de que el gobernador no tendrá más opción que buscar un acuerdo, aunque eso implique ceder espacios en las listas electorales.
En La Cámpora, hay una afirmación que parece indiscutible: si Axel Kicillof se distanciara de Cristina Kirchner, podría alcanzar los 30 puntos y vencer a La Cámpora. No obstante, el dilema radica en que con solo 30 puntos en su provincia no tendría la capacidad de proyectarse como candidato presidencial. Aunque lograría una victoria, sería un triunfo vacío, una «victoria pírrica«.
En el kirchnerismo no se cuestiona su eventual candidatura para 2027, salvo en caso de que Cristina Kirchner decida postularse. Sin embargo, aquí surgen interrogantes. ¿Está la ex presidenta dispuesta a lanzarse a una nueva campaña? ¿Quiere realmente asumir otra vez la presidencia? Tomar esa decisión implicaría arriesgar lo que muchos consideran uno de los mayores logros de su gobierno: el salario más alto en dólares de América Latina. Sea como sea, esa decisión aún está lejos, y solo unos pocos conocen las verdaderas intenciones de Cristina respecto a ese tema.
Por lo pronto, la ex presidenta ha comenzado a moverse. Este jueves, mantuvo un encuentro en el Instituto Patria con Sebastián Maturano, secretario de Juventud de la CGT, y con unos 26 dirigentes gremiales de distintos sectores productivos.
Antes de eso, surge otra discusión aún más complicada: las candidaturas para el próximo año. Tanto funcionarios del gobierno como intendentes cercanos a Axel Kicillof coinciden en una propuesta clave: que el gobernador encabece el armado de la lista de diputados nacionales, tomando así el liderazgo en la próxima elección. Esta estrategia recuerda la jugada que María Eugenia Vidal implementó en 2017.
Sin embargo, este plan entra en conflicto directo con los intereses de Máximo Kirchner, quien parece tener la vista puesta en la provincia para 2027. En este sentido, el acto previsto para el viernes en La Plata puede interpretarse como un primer paso en la construcción de ese proyecto. La consigna «Armar de nuevo» refuerza el mensaje y es el motor detrás de la convocatoria.
En medio de esta disputa, algunos dentro del kirchnerismo sugieren que Cristina se postule como diputada para aplacar la interna entre Máximo y Kicillof. En cuanto al armado de las listas, creen que Kicillof podría tener el control sobre el primer candidato a diputado nacional, pero debería ceder el resto de los nombres.
Para la Legislatura, se especula que el gobernador podría elegir tres referentes para encabezar las listas seccionales. La Octava Sección sería para alguien de confianza de Julio Alak, la Sexta para un aliado de Cuto Moreno, y quizás otra sección para completar el esquema. Sin embargo, los grandes perdedores de este acuerdo serían los intendentes Jorge Ferraresi (Avellaneda) y Mario Secco (Ensenada), quienes han apostado fuertemente a que se abran las listas seccionales.
Un funcionario cercano a Axel Kicillof minimiza la importancia de las listas seccionales, pero subraya la relevancia de que el gobernador lidere la campaña. «Axel tiene que ser el protagonista. En octubre, el día de la elección, debe estar celebrando su victoria en el escenario«, sostiene, y agrega: «eso es muy difícil de conseguir si Mayra es la candidata».
La tensión con Máximo Kirchner es palpable en algunos sectores del peronismo. «Está claro que el traspaso directo del poder de Cristina hacia La Cámpora no se concretó. De lo contrario, no existiría la interna que hoy presenciamos», afirman.
La semana pasada, Kicillof protagonizó un acto en Mar Chiquita, pero un día antes, Cristina Kirchner dejó su marca con una aparición en Merlo. Ese mismo día, la ex presidenta y el gobernador mantuvieron un encuentro, en lo que se percibió como un intento de marcar posición en medio de la creciente disputa interna.
La reunión entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof se produjo en un momento clave, cuando un sector del peronismo había comenzado a impulsar la idea de que el gobernador debía tener la potestad de elegir al primer candidato a diputado. Incluso, algunos planteaban que Kicillof debería romper con Cristina si no se le otorgaba esa prerrogativa.
Este reclamo sigue resonando entre un grupo de intendentes, funcionarios provinciales y referentes políticos que están trabajando activamente en la proyección presidencial de Kicillof, manifestando fuertes críticas hacia Máximo Kirchner. Estos sectores ven en el gobernador una figura central para el futuro del peronismo y consideran que su liderazgo debe ser reforzado de cara a las próximas elecciones.
