El Presidente ha reconocido la necesidad de contar con apoyo externo para implementar su programa de gobierno de manera efectiva. En esta línea, está buscando aliados, liberando fondos y realizando autocrítica. Sin embargo, simultáneamente, avanza en la construcción de un nuevo relato para fortalecer su posición política y comunicativa.
En la reciente reunión con los gobernadores, todos acudieron a escuchar, dejando de lado por el momento las disputas internas. Incluso los más críticos, como Kicillof, Ziliotto y los gobernadores patagónicos, se hicieron presentes. Sin embargo, la gran novedad fue la presencia del jefe de gabinete, Nicolás Posse, quien se ha mantenido reservado en su rol. En un cargo tan relevante, el diálogo es esencial para considerar diversas perspectivas. Tres meses después, el Gobierno comprendió que la gobernabilidad requiere acuerdos previos.
La inclusión de Posse en estos encuentros, habitualmente liderados por el ministro del Interior, es un intento por involucrarlo más en la gestión política y garantizar que cualquier decisión tenga el respaldo de Javier Milei. Esto demuestra un cambio de enfoque por parte del Gobierno.
En el corto plazo, el Gobierno no dará respuestas concretas, buscando mitigar los conflictos políticos y ganar tiempo mientras espera resultados económicos a mediano plazo. En su primer fase, la nueva estrategia incluye varios giros pragmáticos durante la semana:
– Convocatoria a los gobernadores con una agenda más flexible.
– Aceptación de destinar fondos educativos para sostener la quinta hora de clase implementada por el Gobierno de Alberto Fernández.
– Inclusión de la restitución de Ganancias en el paquete de la ley ómnibus.
– Reactivación de fondos adicionales para las provincias según la Ley de Financiamiento Educativo.
– Avances en la provisión de medicamentos para pacientes oncológicos.
– Diálogo sobre una nueva fórmula jubilatoria que contemple la inflación y los puntos perdidos en enero y febrero.
– Envío al Congreso de una ley ómnibus limitada a los puntos esenciales.
A pesar de que estas medidas no resuelven completamente los problemas del Gobierno y la población, representan un cambio significativo en una administración que previamente desestimaba el papel del Estado. Por otro lado, el FMI ha expresado preocupación sobre las políticas de Milei, reconociendo su compromiso con el superávit fiscal pero cuestionando su aplicabilidad a largo plazo. La reciente convocatoria a un pacto político y el cambio hacia una «canasta de monedas» parecen ser respuestas a estas preocupaciones.
Milei también ha reconocido la importancia del diálogo político y la necesidad de trabajar con otros actores para lograr avances en sus programas. Esto representa un cambio en su enfoque inicial, reflejado en su declaración sobre estar dispuesto a reunirse con todos los gobernadores si es necesario para cumplir con su trabajo.
En resumen, el Presidente ha comenzado a comprender mejor su papel y la necesidad de colaboración política para avanzar en sus objetivos, incluso si esto implica salir de su zona de confort.
En el mediano plazo, el Presidente confía en la solidez de su programa y se enorgullece de los resultados a corto plazo. Sin embargo, sus afirmaciones, como la de descontar promociones de supermercados para calcular la inflación, recuerdan a enfoques anteriores como los de Guillermo Moreno.
Si bien Milei muestra resultados positivos en el Excel, con una inflación a la baja y un dólar estable, la realidad económica es otra. El estudio del Cepa, liderado por el economista Hernán Letcher, muestra cifras preocupantes en términos reales, ajustados por inflación:
– Patentamientos de motos y autos en descenso.
– Producción de autos en baja.
– Caída en la construcción e industria pyme.
– Disminución en ventas minoristas de pymes.
Estos indicadores adversos de la economía real podrían acarrear problemas futuros, como la disminución de recaudación de impuestos y contribuciones patronales, lo que eventualmente llevaría a más ajustes y una reducción en los ingresos de los jubilados. Los salarios también muestran una tendencia a la baja, con una caída real del 27% desde las PASO de 2023.
El Gobierno reconoce estas dificultades y avanza rápidamente en recortes en diversas áreas. Los salarios han perdido poder adquisitivo equiparable a la situación de 2003, después de la peor crisis de la historia.
Milei ha ganado la batalla cultural y sus ideas ya han arraigado profundamente, sin posibilidad de reversión. Su agudeza y carisma han llevado sus ideas a una difusión imparable. Por eso, la gestión del corto plazo se vuelve crucial.
Un estudio de la consultora Sentimientos Públicos, dirigida por Hernán Vanoli, analiza las percepciones políticas de los «centennials» (entre 16 y 28 años) comparadas con los «millennials» (de 29 a 43 años).
Algunos resultados clave del estudio, basado en 5200 casos, muestran las diferencias de opinión entre estos grupos:
– El 49,5% de los centennials valora más el derecho a circular que el derecho a manifestarse, frente al 29,4% de los millennials.
– El 43,5% de los centennials considera que el sindicalismo es uno de los principales problemas del país, en comparación con el 26,5% de los millennials.
– El 53,9% de los centennials está de acuerdo en que la policía debería tener poder suficiente para imponer el orden, aunque moleste a quien moleste, frente al 34,6% de los millennials.
– Respecto a la desigualdad, el 36,9% de los centennials cree que es una consecuencia natural del mérito y la voluntad de las personas, mientras que solo el 5,7% de los millennials comparte esa opinión.
– Sobre el tamaño del Estado, el 51,9% de los centennials opina que debe ser lo más pequeño y eficiente posible, en comparación con el 38% de los millennials.
– En cuanto a la solidaridad frente a la eficiencia, el 50,4% de los centennials prioriza la solidaridad, aunque el 39% no cree en ella como valor.
Estos resultados reflejan la influencia del pensamiento libertario entre los centennials, aunque también muestran que valoran temas como el medio ambiente y el respeto a las identidades de género, al margen de esta doctrina.
El Gobierno adopta una estrategia de tres etapas. Para el corto plazo, opta por el pragmatismo al colaborar con los gobernadores. Para el mediano plazo, aplica medidas más drásticas con el objetivo de combatir la inflación y fomentar el crecimiento económico. Mientras tanto, en el largo plazo, se centra en consolidar un relato cada vez más extremo, especialmente dirigido a los centennials, con miras a influir en las generaciones futuras.
Esta estrategia se refleja en decisiones recientes, como la eliminación del «Salón de las Mujeres» de la Casa Rosada en el Día de la Mujer, reemplazándolo por el salón de los próceres liberales. Se justifica esta acción con el objetivo de destacar a los personajes que supuestamente hicieron grande al país y evitar promover militancias que generen división. Sin embargo, esta medida vuelve a enmarcar el relato histórico desde una perspectiva sesgada.
Curiosamente, según la doctrina libertaria, el único presidente moderno digno de un lugar en la Casa Rosada sería Carlos Menem. Esta constante alternancia de relatos refleja un cambio de narrativa impulsado por el Gobierno, con el fin de alimentar ciertos discursos y desviar la atención hacia nuevas direcciones.
