La caída del empleo y el avance de la informalidad marcaron el cierre de 2025. El Gran Buenos Aires concentró los peores indicadores y creció la presión sobre el mercado de trabajo.
La desocupación alcanzó el 7,5% en el cuarto trimestre de 2025 y mostró un aumento de 1,1 puntos frente al mismo período del año anterior. El dato surgió del informe del INDEC y confirmó un escenario de deterioro sostenido del mercado laboral, con más de 1,7 millones de personas sin trabajo en todo el país.
El incremento también se reflejó en la comparación con 2023, cuando la tasa se ubicó en 5,7%. En ese lapso, el número de desocupados creció con fuerza y consolidó una tendencia negativa. En términos absolutos, el aumento implicó cerca de 350.000 personas más sin empleo en dos años.
El informe evidenció que la suba del desempleo se explicó por una combinación de factores. Por un lado, el empleo total cayó. Por otro, más personas se volcaron a buscar trabajo. En el último trimestre del año, el nivel de ocupación bajó al 45%, lo que representó una reducción tanto frente al trimestre previo como en la comparación interanual.
El deterioro no solo se expresó en la cantidad de puestos de trabajo. También impactó en su calidad. La informalidad avanzó hasta el 43% y consolidó un mercado laboral más precario, con millones de trabajadores fuera del sistema formal.
Las cifras mostraron además una fuerte presión sobre el mercado laboral. Si se suman los desocupados, los subocupados y quienes buscan mejorar su situación, el universo superó el 30% de la población económicamente activa. Esto representó más de 6 millones de personas en búsqueda de empleo o de mejores condiciones laborales.
El análisis por regiones dejó en evidencia fuertes desigualdades. El Gran Buenos Aires encabezó el ranking con una tasa de desocupación del 8,6%. Le siguieron la región pampeana y el noreste. En el otro extremo, el noroeste y la Patagonia registraron los niveles más bajos.
Dentro de los aglomerados urbanos, los mayores niveles de desempleo se concentraron en el conurbano bonaerense, La Plata, Mar del Plata y Río Gallegos, con tasas que alcanzaron el 9,5%. En la Ciudad de Buenos Aires también se registró un aumento, con un salto del 3,7% al 4,8%.
El impacto fue más marcado entre los jóvenes. En el grupo de 14 a 29 años, la desocupación creció con fuerza tanto en varones como en mujeres. En cambio, entre las personas de 30 a 64 años los niveles se mantuvieron estables. Esta dinámica consolidó una tendencia que ubica a los jóvenes como el sector más vulnerable del mercado laboral.
Otro dato relevante surgió del tiempo de búsqueda. Aumentó la proporción de personas que llevaban más de un año intentando conseguir empleo. También creció el desempleo entre quienes tenían estudios superiores incompletos, lo que reflejó dificultades incluso en segmentos con mayor formación.
El origen de los desocupados mostró una concentración en sectores intensivos en mano de obra. La construcción, el comercio y la industria aportaron una parte significativa de quienes perdieron su empleo. Este comportamiento se vinculó con una actividad económica que creció de forma desigual y con baja capacidad de generar puestos de trabajo.
Desde el análisis privado, la consultora LCG señaló que «los indicadores del mercado de trabajo mostraron un empeoramiento general respecto de un año atrás y contra el trimestre anterior». Además, advirtió que «aunque la tasa de desocupación se incrementó considerablemente, entendemos que el ajuste del mercado de trabajo continúa siendo vía calidad (cambiando empleo asalariado por cuentapropista) y vía precio (baja de salarios), tal como sucedió en 2024».
En la misma línea, distintos analistas remarcaron que la mejora de la actividad no logró traducirse en mayor empleo. Según un informe del Banco Provincia, “el año pasado fue el primero donde creció el PBI, pero aumentó el desempleo”. También explicaron que “una actividad tirada por sectores poco intensivos en trabajo y la caída del poder adquisitivo, que obliga cada vez a más gente a buscar trabajo, provocó este fenómeno inédito para la economía argentina”.
El cierre de 2025 dejó así un panorama complejo. Menos empleo, más informalidad y una mayor cantidad de personas buscando trabajo marcaron un escenario que encendió señales de alerta de cara al futuro.
