El ministro de Economía logró poner funcionarios de su riñón en un sector estratégico y así tener la botinera completa de económica. La construcción del gasoducto Néstor Kirchner será clave.
Finalmente, Sergio Massa consiguió lo que Martín Guzmán y Silvina Batakis no lograron: el aval de Cristina Kirchner y la botonera completa de la Economía. Esto último se selló el domingo a la noche, cuando el flamante ministro de Economía comunicó en sus redes sociales que La secretaría de Energía estará a cargo de Flavia Royón, ministra de Gustavo Sáenz en Salta.
Royón reemplazará a Darío Martínez, hombre fuerte del kirchnerismo que había resistido en la puja con Guzmán. También dejará su cargo el subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo. En su lugar asumirá el vicepresidente de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa), Santiago Yanotti, quien participó activamente en la implementación de la segmentación de las tarifas. Además, Federico Bernal será subsecretario de Hidrocarburos y Cecilia Garibotti asumirá como subsecretaria de Planificación.
Así, el ex presidente de la Cámara de Diputadas se hará carga de una área estratégica como es la energética, donde estaban atornillados dirigentes ligados a Cristina, con el caso emblemático de Basualdo que no le aceptó la renuncia a Guzmán en el 2021.
En lo político, los movimientos parecen ser parte del acuerdo tripartido que es parte de la reformulación integral del Gabinete y del nuevo protagonismo de Massa: “Es parte de un acuerdo entre Sergio, Alberto y Cristina. Es una muestra de unidad y fortaleza del Frente de Todos”, advirtieron en el entorno del ministro de Economía.
En el paquete de medidas anunciadas por Massa, una de las cuatro aristas fue el fortalecimiento de las reservas del Banco Central. Y en ese punto la energía clave, ya que en la actualidad Argentina produce el 70% de la energía que consume y el resto debe importante en un contexto de suba de ese bien por la guerra en Ucrania. Es el principal problema de fugas de dólares que tiene hoy el BCRA, que al ritmo que vende hoy, entre 100 o 200 millones de dólares, es insostenible.
Por eso, naturalmente, terminar con el Gasoducto Néstor Kirchner sería clave para abastecer la demanda de energía y que el BCRA deje de perder reservas. “Vamos a licitar el segundo tramo del gasoducto Néstor Kirchner, Salliqueló-San Jerónimo”, anunció Massa, el 3 de agosto, en un discurso que sumó algunas precisiones. Dijo que lo licitarán “con financiamiento privado”, tras sostener que “en la matriz energética está el futuro de la economía argentina”.
Sin embargo, su construcción tiene sus complejidad y tambien requiere de dólares. Como el 40% de los costos del proyecto es en billete estadounidense, y al ver postergado los pliegos ese dinero es cada vez más costoso y será peor aún si hay algún tipo de devaluación.
Mientras el gobierno resuelve este problema, ENARSA deberá terminar con el proceso de adjudicación de los contratos para la obra civil del gasoducto y con la licitación para la adquisición de las válvulas necesarias para la instalación de los caños.
De su construcción, en gran parte, dependerá del éxito económico y energético del nuevo superministro de Economía, Sergio Massa.
