La Secretaría de Hacienda presentó un proyecto de reforma fiscal y tributaria, inspirado en sistemas ya aplicados en distritos como la capital provincial o la ciudad autónoma de Buenos Aires. Incorpora métodos de cobro según la zona, los servicios, la vivienda, entre otras variables. El intendente espera el aval de los concejales.
Hay un gran trasfondo político en la discusión por la reforma del sistema fiscal, más allá que la ciudad está rezagada en materia de recaudación, y se prevén resistencias al cambio. En las áreas residenciales se pagaría por servicios que actualmente no se contemplan. Hay frentistas que pagan cifras similares viviendo en lugares precarios, a las de aquellos que viven en pleno centro. Además se agregarían variables a los comercios y a las actividades industriales. Por ejemplo, cobrar por facturación y no seguridad e higiene por el personal, a las fábricas. Aseguran, de ese modo, no castigar el empleo.
En el medio está la puja por las deudas contraídas por muchos vecinos, que actuales funcionarios denuncian como pesadas cargas de la gestión anterior. Señalan que no se les brindó un modo razonable de pago y se permitió que creciera la deuda, para beneficio de abogados intimadores, y más irregularidades. Sectores de la oposición denuncian una inminente suba desproporcionada, y en el Concejo Deliberante se estudia, además del proyecto, el costo y el impacto que podría tener su aprobación.
Más allá de los motivos políticos de cada lado, técnicamente Quilmes se encuentra en una situación crítica para sus finanzas, incapaz de autosustentarse y dependiente de fondos nacionales sobre los que no hay garantías. Varios se preguntan si un partido tan importante pude confiar la subsistencia de sus hospitales y salas de salud al parecer del Ejecutivo Nacional. La situación de dependencia política que tanto se cuestionó durante el conflicto con el campo, tiene un ejemplo en Quilmes.
Un punto crítico de la actual pelea es la supuesta posibilidad del municipio de condonar deudas generadas por desatinos, o por falta de un plan acorde como el de otros distritos. Recuerdan en el equipo económico que la ley prohíbe hacerlo. Distintos ediles, que en estos momentos tienen la responsabilidad de decidir si aprueban la reforma, hicieron declaraciones.
SAHAGÚN: TAMBIÉN HAY QUE IMPLEMENTAR UN PLAN DE PAGO
El concejal Mario Sahagún, del ARI, opinó: “Hay un cambio en la metodología de cobro, con valuación fiscal del inmueble, con un incremento significativo. Estamos evaluando si es bueno y equitativo. Es necesario, además de la reforma, implementar un plan de pago para los que menos tienen, y para los que no pudieron cumplir sus pagos como efecto de la crisis del 2001. Que se permita al vecino empezar a pagar la nueva tasa, que además no sea incrementada significativamente, y que se pueda pagar una cuota mínima, fija que en el tiempo. Las cuotas actuales, de 300 a 500 pesos, resulta imposible pagarlas”.
Dice Sahagún que en la gestión anterior “era más importante judicializar las deudas, o que el vecino vaya a los estudios jurídicos, porque estaban esas deudas en sus manos. Por ahí eran más convenientes los acuerdos con los estudios jurídicos que emplear un plan de pago favorable al vecino”, sostuvo.
Agregó: “Esto no es un aumento más. Es un sistema nuevo para el distrito, tal vez revolucionario, pero hay que analizarlo”.
SALUSTIO (PRO): “BUSCAR LA RACIONALIDAD Y LA EQUIDAD”
El concejal José María Salustio, del Pro, dio su punto de vista: “La idea es estudiar a fondo con cuadros comparativos entre lo que pagaba el vecino y lo que va a pagar. Ver si la ordenanza es justa, si no afecta en demasía la economía de los quilmeños. Reconocemos que tiene que haber un alza de tasas, pero que no sea desproporcionada o inequitativa. Hay que buscar la equidad y la racionalidad. El ejecutivo tiene un importante apuro porque se ven afectadas sus finanzas ya que hace muchos años que no hay un aumento y los servicios han subido. Vamos ver si podemos cumplir con los requerimientos del ejecutivo”. Deslizó que “fue un déficit” que los ediles tengan acceso a la ordenanza cuando ya estaba terminada.
FILARETI: “ME INTERESA DISCUTIR QUÉ SE VA A HACER CON LOS FONDOS”
El edil Gustavo Filareti, de Causa Popular, se mostró resuelto a acompañar la reforma. Aseguró que se trata de un buen proyecto, que agrega tasas a actividades no reguladas, y que aplica un concepto de distribución de la riqueza. Señaló que se cobra de acuerdo al valor fiscal y a los servicios, según la zona y las propiedades. Respecto al proyecto, sostuvo: “Ideológicamente coincido, y creo que todos están de acuerdo en aumentar las tasas”. Compara barrios como los de Ezpeleta con los de Quilmes centro, y marca sus diferencias. Habla de la complejidad del proyecto, que incorpora formas de distinguir a los contribuyentes incluso dentro de las zonas delimitadas, ya que en una misma manzana se han fotografiado viviendas de muy distinta utilización de los servicios.
Agregó Filareti: “Va a traer discusión política: a mí me interesa más discutir que se va a hacer con los fondos, si es atención primaria, desarrollo social y tierras, bienvenido. Si es para gasto de funcionarios, no.” Expresó que el trasfondo de la discusión es ideológico, por tratarse de una reforma de carácter redistributiva.
GUTIERREZ: LOS BLOQUES PUEDEN PROPONER MODIFICACIONES
No podía falta la opinión del intendente. En los últimos días mantuvo reuniones con concejales para pedirles su apoyo. Aseguró Francisco Gutiérrez: “Hay que saldar una discusión, hay un tiempo razonable para hacerlo. Los bloques pueden proponer modificaciones. Tiene que existir un proyecto de reforma del sistema tributario de Quilmes, porque está muy atrasado el actual. Hay que poner la ciudad acorde al futuro. Los concejales tienen la capacidad para analizarlo y para proponer mejoras. Si no hay otra propuesta, que se vote. Será una mejora, no para un gobierno, sino para la ciudad, para poder crecer y desarrollarse”.
Finalizó Gutiérrez: “Debemos pagar los que más tenemos, los que tenemos mejor salario, para ayudar a crecer a los que menos tienen. Cuando crecen los que menos tienen nos beneficiamos todos. Es justo que un comercio que está en el centro de la ciudad, que usufructuó todos los servicios que fueron construidos con el aporte comunitario y colectivo, pueda aportar un poco más para aquellos que no los tienen también se vean beneficiados”.

