Lo sucedido con el ex jefe de gabinete terminó de tensar la relación entre el gobernador Axel Kicillof y el diputado nacional Máximo Kirchner.
Las fotos del ex jefe de Gabinete bonaerense, Martín Insaurralde, descorchado una champaña a bordo de un yate en Marbella con una modelo materializaron la principal promesa del candidato a presidente de la Nación más votado en las PASO, Javier Milei: «Terminar con los privilegios de la política».
Pero sobre todas las cosas, las imágenes que se viralizaron el sábado en la noche y derivaron en un escandalo nacional, profundizaron aún más las internas que se arrastran hace tiempo en el PJ bonaerense.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se enteró mientras participaba de una actividad de la UOM, en plena campaña electoral. Por su puesto, la noticia le cayó como un baldazo de agua fría y quedó tan sorprendido como furioso.
Insaurralde asumió como jefe de gabinete luego de la derrota del Frente de Todos en las PASO. Fue por pedido explicito de Máximo Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Para ceder ese lugar, Kicillof tuvo que sacrificar a su dirigente de mayor confianza, Carlos Bianco, el dueño del Clio que fue protagonista de la campaña del 2019.
Mientras estuvo, el ex intendente de Lomas de Zamora hacía las veces de auditor del gobierno bonaerense, reportándole de manera directa a Máximo lo que sucedía. Desde ese entonces, la relación entre el actual diputado nacional y Kicillof no paro de tensarse.
Insaurralde, en representación de varios intendentes pejotistas, fue un hombre de extrema confianza para la La Cámpora, espacio político que tuvo rupturas y enfrentamientos significativos durante el gobierno actual, como es el caso del «Cuervo» Larroque, el ministro de Desarrollo Social bonaerense, quien dejó la agrupación y se recostó políticamente al gobernador Kicillof, enfrentándose al propio Máximo, quien fue por mucho tiempo su líder político.
En paralelo, el ex intendente de Lomas de Zamora disputaba el poder político de la populosa tercera sección electoral con Mario Secco, jefe comunal de Ensenada. Secco, Larroque y los intendentes de La Matanza y Avellaneda, Fernando Espinoza y Jorge Ferraresi, fueron los principales responsables de armar el acto en Ensenada, donde Sergio Massa y Kicillof relanzaron sus candidaturas con una contundente concurrencia de militantes.
La máxima tensión de esta interna se desarrolló durante el cierre de listas. Máximo intentó hasta último momento que Kicillof aceptara que sea Insaurralde quien lo acompañe en la formula y no Verónica Magario, la actual vicegobernadora. «Si no es con Magario no firmo la candidatura», fue el posicionamiento del ex ministro de Economía, que esa vez, pudo ganarle la pulseada a los Kirchners.
Esto último hace ilusionar que el impacto electoral por el #IsaurraldeGate a la candidatura del gobernador no sea tanto. Pero hay un dato inquietante: Kicillof ganó las PASO por 300 mil votos y en Lomas de Zamora están habilitados para votar 500 mil vecinos.
“Lo vamos a saber el 22″, analizan cerca de Kicillof sobre cual será la repercusión electoral. La suerte del gobernador está por verse.
