Difundimos la opinión de una joven integrante de la Asamblea de Bosque Alegre, luego del choque con las fuerzas de seguridad la semana pasada, cuando defendían la tala del espacio verde. Este martes hay una manifestación frente a la Municipalidad. “Esta causa ya va mucho mas allá. Es la contraposición entre espacio público y espacio privado, es la represión impune de compañeros y compañeras, es la convicción de algunos sectores políticos de que pueden hacer lo que quieren con nosotros”.
Hermanos y hermanas, hace mucho tiempo que no escribo una carta de este estilo. Hoy vuelvo a escribir, porque me parece que un volante, un flyer, un texto copiar/pegar no puede de ninguna manera expresar el remolino de sensaciones que tengo adentro estos días.
Estoy indignada. Indignada ante tanta impunidad, tanta mentira, tanta violencia. Tanta violencia, física, psicológica, contra nosotros, contra el bosque, contra el río, contra la sociedad a la que se le miente descarada e impunemente.
No me alcanzan las palabras para explicar que no solo talaron gran parte de uno de los últimos bosques ribereños, dejando sin hogar a muchísimos seres vivos, sino que todo responde a intereses privados, responde a los intereses de unos pocos, poquitísimos. Se sigue privatizando, cada vez más, el (nuestro) espacio público, el río que es de todos.
Como si esto fuera poco, se reprimió, y no una sino varias veces, a los vecinos que resistían pacíficamente a la tala, se reprimió con descaro, mirando a los ojos, disfrutando, a vecinos que jamás levantaron una mano a la policía.
¿Y dónde está el resto de la comunidad? Desinformada. Porque se manipuló absolutamente a los medios masivos de comunicación para que no solo no informen sino que también malinformen a la sociedad argentina. No, gente. No somos (solo) locos ambientalistas. No, gente. No somos violentos en ninguna de sus formas. No, gente. No es verdad que declarar al bosque área protegida cambie algo. No, gente. No se derogó el convenio con el CASI, solo fue momentáneamente suspendido. No, gente, lo que se construya con terreno y presupuesto público no va a ser para toda la comunidad. Y aunque lo fuese, ¿desde cuándo los límites los marcan los alambrados? Hay límites marcados por el contexto socio cultural que son mucho más fuertes.
Y sin embargo, ayer tuvimos una asamblea multitudinaria, más de 100 personas, todos sentados sobre el mismo pasto oliendo el mismo bosque y el mismo río, 100 personas manifestando su disconformidad en San Isidro. En San Isidro. ¿Hace falta aclarar algo más?
Y ni que hablar de la concentración inmediata que se dio frente a la Municipalidad el jueves después de la represión. Muchísima gente, mucho más del doble de la que hubo ayer en la Asamblea, manifestándose pacíficamente, resistiendo con candombe y batucada, bailando descalzos, haciendo swing, malabares, cantando, aplaudiendo, con banderas y carteles.
En San Isidro, loco, en Márquez y Centenario. En la mismísima cara del Posse y su policía.
A más de uno se le escapó una lágrima cuando llegó la gente del río de Vicente López, cuando una nueva batucada se unió a los tambores que ya tocaban sin parar hacia unas horas. Música encontrándose con más música. Arte y más arte. Amor y más amor.
Porque es eso, gente. Somos enamorados del bosque, del río, de Pacha, del amor, del arte. Por eso resistimos sin ningún tipo de violencia. Pero resistimos. Y vamos a seguir resistiendo. Porque no se puede dejar impune semejante falta de consenso, de diálogo, de consideración. No se puede dejar así como si nada que nos talen el bosque, que nos privaticen el río y el alma, que nos repriman, que nos mientan, a todos y cada uno de nosotros.
Y sin embargo confío. Confío más que nunca. Cien pares de ojos me mostraron en la asamblea de ayer que somos muchos los que amamos, los que resistimos. Aunque terminen de talar el bosque. Aunque la policía represora quede impune. Nos movilizamos juntos, de la mano, en paz, con el amor y el arte en los ojos. Por eso esta es la causa de todos, por eso convoco a la movilización del martes a las 18 horas frente a la Municipalidad. Aunque no vivas en San Isidro, aunque no te importe el bosque y el río (¿y quién puede decir que nunca disfrutó de un atardecer y unos matecitos ahí mismo junto al agua?), esta causa ya va mucho mas allá. Es la contraposición entre espacio público y espacio privado, es la represión impune de compañeros y compañeras, es la convicción de algunos sectores políticos de que pueden hacer lo que quieren con nosotros. Reprimirnos, desinformarnos, mentirnos. Y no es así.
No dejemos que nos repriman, que nos desinformen que nos mientan nunca más. No pueden hacer lo que quieran con nosotros, nuestro cuerpo, nuestras almas, nuestro río y nuestro bosque. Digamos basta.
GUSTAVO POSSE, BASTA DE TALAR EL BOSQUE, BASTA DE REPRIMIRNOS, BASTA DE PRIVATIZARNOS EL ALMA, BASTA DE MENTIRNOS. NO LO ACEPTAMOS MAS. BASTA DE MUROS.
El bosque es de la gente. No se vende, se defiende.
Camila Vallendor, integrante de la Asamblea Bosque Alegre, D.N.I. 36.687.737.

