Luego participar de las reuniones del G20 en Roma y de la cumbre Climática en Glasgow, el Alberto Fernández regresó al país. El objetivo de su gira por Europa era avanzar en la negociación con el FMI pero no se obtuvieron grandes resultados.
Alberto Fernández ya está en Argentina. Luego de su gira por Europa donde participó primero de las reuniones del G20 en Roma y más tarde de la cumbre Climática en Glasgow, el presidente regresó al país con un gusto amargo.
Sucede que mientras ambos encuentros multilaterales tenían como fin principal avanzar en la implementación del Acuerdo de París y reducir la emisión de gases con efecto invernadero para no superar el calentamiento global de 1,5° Celsius, el mandatario argentino y su amplia comitiva que lo acompañó tenían otro desafío central: avanzar en la renegociación de la deuda con el FMI.
No obstante, la Argentina se sumó a los compromisos para evitar la deforestación, reducir la emisión de metano (gas de efecto invernadero) de un 30% y adelantó que presentará una nueva Ley de Bosques. Por su parte, el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié, sigue en Escocia y participará hoy en un evento sobre financiamiento climático, uno de los puntos más relevantes de todo este embrollo que atañe al planeta completo.
En medio de todas estas discusiones, ayer, y delante de Jon Baiden, Fernández pidió en su intervención de la COP 26 que “es necesario que las deudas a pagar sean sostenibles para garantizar una recuperación económica sólida y con inclusión social”. En cuanto a la deuda que tiene nuestro país con el FMI fue más explícito: “Necesitamos mayor flexibilidad para honrar la deuda en plazos y tasas”.
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— Casa Rosada (@CasaRosada) November 2, 2021
Desde esta última premisa parten los mayores anhelos del Gobierno: plazos y tasas. Si bien no hubo avances concretos, Alberto Fernández consiguió que los países del G20 firmaran revisar las sobretasas que el Fondo cobra. Con la idea de estirar los plazos más allá de 10 años parece imposible. La Argentina busca un acuerdo de facilidades extendidas que da ese lapso como máximo y para poder lograr más tiempo habría que cambiar el estatuto del organismo multilateral, algo prácticamente imposible.
El ministro de Economía, Martín Guzmán sigue en Roma. Allí tuvo ayer martes maratónicas reuniones con la subdirectora para el Hemisferio Occidental del Fondo, Julie Kozack. Si bien es casi un hecho que no habrá acuerdo este año, hay apuro en consensuar el repago de los u$s45.000 millones ya que el año que viene vencen 18 mil millones de dólares, algo que la Argentina no puede pagar.
A pesar de las reuniones y del compromiso del G20 en revisar las tasas se avanzó poco. Incluso el propio presidente, luego de haberse reunido con la titular Kristalina Gerogeiva, ratificó las trabas burocráticas que existen para llegar a un acuerdo: “La negociación va avanzando con las dificultades que la negociación supone. Hay muchos intereses en pugna. Hay un mundo financiero que ha demostrado un fracaso y que se resiste a cambiar y a aceptar la crisis que ha generado. La cena fue buena. Fue una buena reunión. Nos dijimos francamente las cosas, ratificamos nuestro deseo de cumplir los compromisos, pero no a costa de postergar a la gente”.
En rigor con el Fondo se avanzó poco y ahí el balance es amargo. Pero se consiguió que Alberto se saqué la foto con Biden y acercar partes con EEUU que será clave para renegociar la deuda. La agenda climática también fue clave para eso: ambos mandatarios coinciden en la importancia de respetar el Acuerdo de París.
Donde la foto no estuvo fue con el Papa Francisco. El Jefe de Estado argentino no logró concretar un encuentro con el pontífice de la Iglesia católica, a pesar de una supuesta buena relación y que Alberto Fernández lo haya vuelto a citar en su discurso de la COP 26: “Cómo suele decir nuestro Papa Francisco, construyamos juntos la globalización de la solidaridad”.
