La puja de los sindicatos, el comunicado de la CGT y el silencio del oficialismo fueron los elementos claves para la pronta liberación del titular de UATRE, detenido por la causa de la mafia de los medicamentos. La palabra de los peronistas disidentes. Los cruces de los dirigentes de la oposición que apuntan al Gobierno.
El apoyo de la CGT moyanista y la presión política fueron claves para la liberación de Gerónimo Venegas, titular de la Unión Argentina de Trabajadores Ruralistas y Estibadores. El sindicalista fue detenido por orden del Juez Norberto Oyarbide y liberado casi en tiempo récord.
La causa “madre”, que arrastró hasta la detención del titular de la Bancaria Juan José Zanola, involucra a unas 80 obras sociales pertenecientes a distintos sindicatos. Entre otras cosas, Venegas fue imputado por asociación ilícita, con dos casos comprobados en Santa Fé y Salta, donde la obra social de UATRE, OSPRERA, entregó medicamentos vencidos a sus afiliados.
Así y todo, la CGT se movilizó, se mostró unificada y reclamó una “persecución sindical”. Hay quienes dicen que fue la “representatividad peronista” del “Momo” la que movilizó al cegetista Hugo Moyano. Pero, lo cierto es que sonó más a despliegue corporativista que a la defensa ante una avanzada gubernamental en pos de avasallar los derechos de los obreros, tal como lo refería el comunicado que se emitió.
Así, la lectura de la movilización de los moyanistas en favor de Venegas estaría vinculada a que el mismo Hugo Moyano se las vio negras ante la avanzada de la Justicia. Según parece su nombre figura en la causa por presunta falsificación de tratamientos de alta complejidad a través de la obra social del sindicato de Camioneros, que es conducida por su esposa Liliana Zulet.
Por otra parte, la declaración de la Confederación General de Trabajadores levantó más suspicacias aún, teniendo en cuenta que además de las diferencias sindicalistas que hay entre ambos, Venegas está en la vereda política de enfrente del pejotista Moyano, el Peronismo Federal.
Aún así, como la necesidad tiene cara de hereje, el comunicado salió con algunos palos indirectos para Eduardo Duhalde, que había salido a abogar también a favor del nuevo detenido y que fue nombrado como un “muerto vivo” que “busca publicidad electoral, aprovechando la complicidad de los medios de comunicación monopólicos”.
El texto afirmaba que “la CGT respeta la Justicia, pero ante algunas situaciones entendemos que hay una persecución contra el movimiento sindical” al tiempo que arremetía “hay un ataque a las instituciones y la Constitución.
En tanto, Felipe Solá aseguró en declaraciones que Venegas “no debería estar preso”, que “ni siquiera ha sido procesado previamente, y no aparecía mencionado en la causa que investiga la mafia de los medicamentos”.
Por otra parte, la lectura que hicieron varios dirigentes de la oposición fue que si Moyano decidió movilizarse en “solidaridad” con el titular de la UATRE es porque “Venegas no es el único” sino porque él mismo estaría implicado en la causa.
Más allá del esfuerzo puesto en la redacción del extenso comunicado de la CGT, no resultó muy convincente el discurso de la “persecución sindical”, menos aún las acusaciones lanzadas hacia un gobierno que probablemente este mismo viernes se vea en necesidad de respaldar desde el sillón del PJ bonaerense.
