Con clara especulación electoral, sectores de JxC (y fundamentalmente del partido amarillo) apuestan al declive del oficialismo.
El ala dura de Juntos por el Cambio sigue en la línea de plantear una obstrucción de todo lo que proponga el Gobierno Nacional, lo que genera ruidos internos producto de las diversas posiciones. «¿A qué nos van a llamar? ¿A que nos hundamos con ellos en el bote?», se preguntó irónicamente la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, quien aseguró que «el presidente no está en control del Gobierno».
Desde la reunión de la mesa nacional de los presidentes de los partidos de Juntos por el Cambio del domingo (en la que el comunicado se centró en la «debilidad» del Gobierno), al menos un sector de la alianza opositora viene reforzando la posición de que no hay que ayudar en nada a la actual situación, mientras otros insisten en que el desastre es inminente. En esa línea, a la vanguardia va la presidenta del PRO, Patricia Bullrich.
La lógica de apuntarle al Gobierno por la economía es de manual y la están siguiendo desde todos los sectores de la oposición. Pero solo algunos se animan a hablar de una suerte de crisis terminal.
En el Congreso, el oficialismo tiene claro el escenario, y sabe que salvo en pocos temas en los que pueda haber coincidencia, JxC ya está en campaña y no habrá posibilidad alguna de atraer a la órbita a oficialista, ni siquiera a sectores “progresistas” que podrían eventualmente acompañar.
