El fundador de Suizo Argentina S.A. se transformó en una pieza clave en la causa que golpea al Gobierno. Con 80 años, una vida dedicada a la escritura y a los autos de lujo, su figura quedó envuelta en una trama judicial que lo conecta con Karina Milei y dirigentes cercanos a la Casa Rosada.
El caso conocido como “Audios de las coimas” sumó un dato llamativo: de los cinco imputados en la causa, solo Eduardo Kovalivker no entregó su celular a la Justicia. El empresario, padre de Jonathan y Emmanuel, figura como titular de la droguería Suizo Argentina S.A., señalada por el exdirector de la ANDIS, Diego Spagnuolo, como la vía utilizada para canalizar pagos ilegales hacia Karina Milei, secretaria General de la Presidencia y hermana del mandatario.
La historia de Kovalivker combina poder económico, literatura y autos deportivos. Ingeniero químico, millonario y poeta, construyó un perfil excéntrico. En distintas entrevistas habló de sus dos grandes pasiones: los libros y las Ferraris. “De chiquito me gustaban y de grande, a partir de la primera que me regaló mi hijo mayor, me convertí en coleccionista. Sobre todo me encantan las antiguas, como la 274 del año ‘64 que compitió en carreras de montaña en Europa. Con ellas participé en competencias de regularidad en todo el mundo”, contó en febrero.
Su hijo Jonathan, presidente de Suizo Argentina S.A., heredó la pasión por los autos aunque eligió otra marca: Porsche. Con uno de esos vehículos compitió en el GT3 Cup Trophy. Justamente él protagonizó un episodio que complicó más a la familia. Evitó un allanamiento en Nordelta cuando la Policía de la Ciudad fue a secuestrarle el celular. Recién tres días después se presentó en tribunales para entregarlo, apagado y sin clave de acceso. Ese comportamiento abrió interrogantes sobre lo que pudo haber sucedido con el aparato en el tiempo transcurrido.
El operativo en el barrio privado “La Isla” derivó además en la detención de su hermano Emmanuel, que fue interceptado con 266 mil dólares en sobres, y en la imputación del jefe de Seguridad de Nordelta, Ariel De Vicentis, acusado de obstruir a la Justicia por haber alertado a los Kovalivker.
La figura de Eduardo, el patriarca, suma otro condimento. A lo largo de su vida cultivó un costado literario que lo llevó a publicar poesía y narrativa erótica. Entre sus obras más conocidas aparece “Nueve novias para nueve Ferraris”, donde mezcló escritura y automovilismo, y “Hannah”, inspirada en experiencias de juventud en agrupaciones anarquistas. “Se compone de dos historias. En una, en época de la dictadura, un anarquista argentino se relaciona con una chica que salva de la represión policial y convive con ella durante diez días muy eróticos, hasta que ella se une al ERP”, relató en 2016.
Su prestigio en el ámbito cultural le permitió presentarse en ferias internacionales y recibir distinciones, entre ellas un premio literario en Cuba que lleva su nombre. También obtuvo reconocimiento en Italia, Chile y México, donde sus poemas fueron traducidos y difundidos en ámbitos académicos.
A pesar de ese recorrido, su presente se encuentra condicionado por la causa judicial que involucra a su familia y a funcionarios del Gobierno. La Justicia mantiene la prohibición de salida del país para los tres Kovalivker, Spagnuolo y Daniel Garbellini, exdirectivo de la ANDIS. El teléfono del escritor y empresario sigue siendo la pieza faltante en la investigación.
Desde su entorno sostuvieron que Eduardo planea presentarse en tribunales en los próximos días. Argumentaron su avanzada edad, problemas de salud y un distanciamiento de la gestión diaria de la droguería. Mientras tanto, la incógnita se mantiene: si entrega finalmente su celular, ese dispositivo podría revelar datos sensibles que comprometan todavía más al círculo de poder del oficialismo.
