El expresidente dialogó con Radio Urbana BA y planteó la necesidad de pensar nuevos paradigmas de organización política y parlamentaria. Dijo que Cristina es el pasado y que el gobierno corre un gran riesgo si no puede ganar las elecciones de medio tiempo. Pidió dejar de pensar en el corto plazo y pensar en el futuro. "El discurso de la puerta giratoria en las cárceles es un relato mentiroso", afirmó. AUDIO DE LA NOTA
El expresidente y exgobernador bonaerense Eduardo Duhalde dialogó con Eduardo Román en Radio Urbana BA y planteó la necesidad urgente de pensar nuevos paradigmas de organización política.
Usted escribió un artículo que se pregunta dónde ponemos a la gran cantidad de presos de la provincia. ¿Qué reflexión tiene sobre esto en este momento de gran inseguridad?
Más allá de analizar el Sistema Penitenciario, lo cierto es que todos los políticos, incluido el Presidente, hablan de la puerta giratoria sin pensar que eso es una mentira. Es un relato mentiroso. No hay puerta giratoria porque no hay dónde poner los presos. Que expliquen qué van a hacer. En realidad no hay solución que no sea habilitar rápidamente lugares donde puedan ir los presos. Se aprovechan de una Justicia en muchos casos corrupta, porque no saben dónde meterlos y salen enseguida. La verdad es que no hay donde ponerlos.
Usted en su momento tenía un proyecto para que edificios ociosos de las Fuerzas Armadas pasen a formar parte del Sistema Penitenciario.
Sí. Y en el corto tiempo que estuve presidiendo ya lo tenía iniciado. Pero se terminó eso y nadie se ocupó. Creo que es fácil hacerlo. Hablé con la Ministro Bullrich para que empiecen a trabajar. Me preocupa que la gente en tres meses se dé cuenta que es todo una mentira, que no hay puerta giratoria.
Nos dicen que cambiando o endureciendo penas las cosas son diferentes, pero igual no hay lugar.
No. No. Es un relato que no es cierto.
El relato MM…
Un relato mentiroso diría yo…
¿En qué momento particular está América Latina? A veces uno mira dese el ombliguismo de Argentina pero Brasil es emblemático, y se ve una derecha o partidos tradicional que vuelven al poder.
Estamos en un momento muy especial, en donde el sistema presidencialista quedó absolutamente obsoleto, y los dirigentes no lo advierten. Hace treinta años lo vengo advirtiendo. Este modelo está terminado. Pepe Mujica en un libro cuenta que le preguntó a Lula sobre la corrupción, y muy suelto de cuerpo afirma que le contestó que como tenía minoría en el Parlamento si no incentivaba a los muchachos no podía sacar ninguna ley. Se armó un gran lío en Brasil. Pero esa es la verdad. Pensar que un gobierno puede asumir con minoría parlamentaria y gobernar, no es posible. Cuando asumí en el 91, hace 25 años, en el segundo párrafo de mi asunción le dije al Parlamento que quedaban anulados dos términos: oficialismo y oposición. No creo en eso. Ni creo en Perón y Balbín que decían que quien gana gobierna y quien pierde acompaña. El nuevo paradigma debe ser que quien gana gobierna, y quien pierde también. Todos juntos. Los políticos gobiernan desde el partidismo o el sectarismo, y eso no sirve. La oposición debe tomar todos los organismos de control, tesorerías, tribunal de cuentas.
Yo ofrecí Ministerios que no aceptaron. Tenía amplia mayoría en ambas Cámaras y no tenía necesidad. Pero la Provincia necesitaba un gobierno fuerte. Yo no estaba de acuerdo con Menem y sus privatizaciones, así que lo fui a ver. El Ministro de Economía de Menem dijo que nosotros teníamos que privatizar el Banco Provincia. Aproveché y lo fui a ver, y le dije que el Ministro no se tenía que meter más, y que no privatice ninguna empresa nacional en la Provincia. Se sorprendió y le recordé que teníamos 70 diputados nacionales y dos senadores nacionales. A los 20 días me transfirió a la Provincia todas las empresas que eran nacionales. Ese es el poder que te da cogobernar, estar todos juntos. Y eso acá no se entiende. Yo no hubiera podido asumir la Provincia si no hacía un pacto de cogobierno con Alfonsín. Necesitaba que me garantice la mayoría en ambas Cámaras. Teníamos la Justicia en contra y no hubiese podido asumir, y se comprometió a poner tres ministros. Es muy viejo pensar que se puede gobernar desde un partido o una secta.
¿Cuál es su idea sobre modificar el modelo político actual?
El gran problema es que nosotros no pensamos en el futuro. En el año 2030, ¿vamos a seguir teniendo esta Constitución, votando cada dos años? Creo que no. Pero hay que empezar a pensarlo. Todos decimos que queremos una Justicia independiente, pero no podemos ser ingenuos y pensar que los jueces elegidos por políticos son independientes. Hay sistemas mejores, pero hay que estudiar. En Europa quiénes tienen Justicia Independiente y por qué. Hay que estudiar y analizar, y acá no pasa eso. Hay que estudiar el futuro porque viene con mucha velocidad. Hay un cambio muy grande y tenemos que pensar. Lo hablé con algunos intendentes esta mañana. Tienen que estudiar cuánto va a crecer su población, de qué van a trabajar, qué van a hacer para que tengan trabajo. Acá no se estudia, por eso hablamos de Colón, Perón, Irigoyen y todo lo que ya pasó.
Este año, en el Parlamento bonaerense, hay muchas minorías y se ponen de acuerdo. En el kirchnerismo no pasaba. Creo que es positivo.
En el primer año de gobierno suele pasar. Pero qué pasa con el egoísmo de los políticos y los partidos cuando llega el año electoral. Ya lo sabemos. Ahora estoy escribiendo para diario El País un artículo sobre parlamentarismo. Hace 15 días vino una Ministra italiana, se publicó un reportaje de una página, y empieza diciendo que en 70 años de parlamentarismo en Italia hubo 62 gobiernos. Un año y un mes cada uno. Ahora están con la idea de cambiar el sistema. Eliminan el Senado y van a un bipartidismo. La ley da una mayoría del 55% a quien saque una mayoría del 40% de los votos. Cambian todo a ver si puede funcionar. No creo que sea la solución pero al menos es un intento.
España es otro ejemplo.
Claro. Y ahora tienen un gobierno débil. En cuanto no se les apruebe un proyecto van a tener que llamar a elecciones. Esto así no sirve. Estas normas fueron creadas por anglosajones hace 250 años, pensando en bipartidismo. En nuestro mundo, donde no somos parecidos a los anglosajones, se transformó todo en multiplicidad de partidos que hacen difícil gobernar.
¿Cómo está el país con Mauricio Macri?
En seria dificultad. No vienen de ahora. Pero todavía no se ve que las decisiones tomadas traigan soluciones. Estamos ante un gran riesgo: que el partido que gobierna no pueda ganar las elecciones de medio término. Porque sino no vendrá una sola inversión a la Argentina. Sería muy malo. Hablo contra los intereses de mi partido, pero sería dañino para los intereses del país. No habría seguridad en nada en los últimos dos años.
Pero el tema de las inversiones es una zanahoria. Ahora tiene que ganar Cambiemos para que lleguen, y siempre hay una excusa nueva…
Quizás no. Quizás vienen. Yo no planteo eso. Hago un análisis simplemente, me pongo en lugar del inversor.
¿Y la situación de Cristina y que sigamos hablando de la corrupción del pasado?
Yo no quiero hablar de eso, quiero hablar de futuro. No estoy de acuerdo en que se hable tanto de esos temas. Quiero hablar de futuro. Publiqué 13 libros y siempre hablo del futuro. Siempre pienso en los jóvenes y en lo que viene. Lo de Cristina se terminó, como se terminó Duhalde. Todo se terminó, hay que pensar para adelante. Analizar lo de hoy, sensatamente en los intereses del país y no en los del partido. Sino llegarán otros gobiernos a hablar del pasado, y es lo mismo.
Siempre se habla del corto plazo.
Hay que terminar eso. Yo estoy abogando para que en nuestro Parlamento, como en el americano o el brasileño, haya una Comisión del Futuro. Antes no había necesidad porque los cambios eran lentos, pero ahora son vertiginosos.
