A pesar de la grave situación social que se está generando, varios economistas ponen en duda que el plan de «licuadora y motosierra» vaya a funcionar como se espera.
El plan económico para bajar la inflación del gobierno nacional de La Libertad Avanza está claro: licuar los sueldos y recortar los gastos públicos de tal manera que haya una drástica caída el consumo, se achique la demanda por falta de pesos y así vayan bajando los precios.
El problema, claro está, que el costo social de licuar el sueldo de lo trabajadores y haber jubilatorios es altísimo, en un contexto donde el poder adquisitivo ya venía pulverizado por el fallido Gobierno de Mauricio Macri y la posterior pandemia.
No obstante, a pesar de la grave situación social que se está generando, varios economistas ponen en duda que el plan de «licuadora y motosierra» vaya a funcionar como se espera.
Javier Milei y Luis Caputo celebraron con bombos y platillos el superávit financiero que logró en enero a raíz de los recortes del gasto público y el incremento de los ingresos vinculados al sector externo.
Según anunció el Palacio de Hacienda, el Sector Público Nacional registró un excedente total de $518.408 millones en el primer mes del año. De esta manera, el resultado primario, que no contempla el pago de intereses de deuda, arrojó una variación positiva de $2.010.746 millones.
«Por el lado del gasto primario, este descendió un 39,4% interanual real. Cabe destacar que esta variación real del gasto primario resultó ser la mayor variación interanual real de los últimos 30 años. Todo el cambio del resultado fiscal fue explicado por una reducción real del gasto», detalla, por caso, un informe de del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).
Pero el dato está desde donde se explica ese ahorro fiscal: el IARAF calculó que los gastos que más se licuaron fueron jubilaciones y pensiones contributivas (-$885.074 millones); subsidios a la energía (-$366.451 millones); inversión real directa (-$321.474 millones) y transferencias totales a provincias (-$310.781 millones). Los cuatro ítems sumados aportaron el 70% del total ahorrado.
Vale recordar que el plan inicial delineado por Caputo proyectaba un recorte del 5,1% del Producto Bruto Interno (PBI) a fin de balancear las finanzas del Estado al término del ejercicio de 2024. Un 56% del ajuste se llevaría a cabo a través de una reducción significativa en el gasto, mientras que el 44% restante se obtendría mediante una suba en los ingresos fiscales. La licuación de las partidas vía inflación también asoma como una piedra angular del esquema.
Pero plan Caputo-Milei, que en los Excel parece funcionar, plantea interrogantes en diversos sectores de los análisis económicos. En ese sentido, un reporte de Portfolio Personal Inversiones (PPI) se pregunta «qué tan sostenible es el ajuste fiscal exhibido en enero, dado que se sustentó principalmente en una licuación del gasto público más que en un recorte nominal de las partidas».
«El fuerte ajuste en prestaciones sociales (jubilaciones y planes) luce reversible no sólo por el alto costo político, sino también por el rezago de la fórmula de indexación. Al tener la fórmula lag de un trimestre, estas erogaciones van a representar una carga abultada y una traba para ordenar las cuentas públicas una vez que la inflación baje, ya que comenzarán a ajustar por la inflación pasada», advirtieron.
A la vez, los analistas de la firma financiera remarcaron que «tampoco luce sostenible la postergación indefinida de las transferencias a CAMMESA, aunque destacamos que el nuevo esquema tarifario propuesto ayudará a reducir efectivamente los subsidios energéticos».
En esa misma línea, Coincidió el estratega jefe de Cohen, Martín Polo, al observar que la mejora del resultado fiscal «se apoya en licuar gasto, por lo que para hacerlo sostenible se requiere un programa fiscal de fondo que indefectiblemente debe pasar por el Congreso». «El plan de estabilización sigue en pie, pero sin dudas que el Gobierno deberá mejorar su capacidad de negociación y consenso para avanzar en reformas duraderas y salir de la urgencia», sumó.
Por su parte, desde el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) expresaron que el ajuste basado en la licuación «no es sostenible» y que el superávit de enero «es positivo pero precario».
«La estrategia de equilibrar las cuentas públicas en base a la licuación de jubilaciones es muy endeble. Por un lado, porque tiene un impacto muy regresivo y genera tensiones políticas. Por otro, porque aumenta las demandas judiciales contra la ANSES debido a que la justicia previsional no tolera la licuación de jubilaciones», apuntaron.
