A diferencia del año pasado, este lanzamiento tuvo escasa difusión. Cristina Fernández visita nuevamente el territorio de Hugo Curto, quien no podrá evitar los reclamos vecinales por la autovía y laborales de ex empleados de la firma.
Hasta último momento, la visita a Peugeot Citroen de la presidenta Cristina Fernández y del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, se mantuvo en reserva. Puede inducirse que, en contraste con lo ocurrido en 2007 cuando el primer mandatario era Néstor Kirchner, el hermetismo fue una estrategia para impedir que diversas movilizaciones empañen el acto.
Por un lado, un grupo de ex trabajadores de la multinacional francesa reclama el pago de la doble indemnización. Esa iniciativa cuenta con el acompañamiento del líder del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, Raúl Castells.
En otra dirección, desde que fue anunciada la construcción de la autovía 201, vecinos de Ciudad Jardín se oponen enérgicamente. De todos modos, un miembro de la asamblea que ya organizó varios escraches a la automotriz, indicó que no habrá gran presencia vecinal en los alrededores de la planta de Tres de Febrero.
La página de Presidencia señala entre las actividades de la jefa de Estado para este martes que encabezará un acto al mediodía “de presentación del nuevo modelo Citroen C4 en su versión cinco puertas, de fabricación nacional” y visitará “la planta de la empresa automotriz Peugeot. Lugar: localidad de Villa Bosch, partido de San Martín (!)”.
Sin embargo, no será Ricardo Ivoskus el intendente que esta vez reciba a Cristina K, sino Hugo Curto, con quien el kirchnerismo mantiene hasta ahora una sólida relación.
Cabe destacar que Peugeot, que está al máximo de su operatividad a pesar de algunos inconvenientes con materias primas, anticipó que para este año el 65 por ciento de las ventas será de producción local.

