La convocatoria a elecciones internas del justicialismo bonaerense para el próximo 30 de noviembre abrió muchos interrogantes sobre la manera en la que se desarrollará el proceso de renovación de autoridades partidarias.
Cuando -a partir de la decisión de Néstor Kirchner- todo indicaba que el vicegobernador, Alberto Balestrini, se encaminaba sin oponentes a encabezar la jefatura provincial del PJ, aparecieron otros convidados.
Quizá con el fin de presionar al patagónico para obtener un lugar en la mesa partidaria, referentes del Movimiento Evita amagan con la posibilidad de presentar una candidatura alternativa a la del matancero.
Al margen de las conjeturas, las postulaciones recién se cristalizarán el 20 de octubre, fecha tope para la presentación de las listas que competirán por la conducción.
Además de un presidente, claro, la elección de autoridades implica la designación de 916 congresales partidarios, 40 consejeros distritales y cinco consejeros por el sindicalismo, la rama femenina y la juventud.
Mientras, desde el 1º de septiembre se inició una fugaz campaña de afiliación, que se extenderá hasta el lunes 22.
La particularidad de esta previa a la primaria es que las incorporaciones que se acerquen a la Junta deberán ser acompañadas por el documento de quienes deseen formar parte del peronismo.
Es que la Cámara Nacional Electoral confirmó en febrero un fallo de la Justicia salteña a partir del que se obliga a que las nuevas fichas de afiliación a los partidos políticos sean acompañadas por fotocopias certificadas de los DNI de los nuevos adherentes a las distintas fuerzas.
Pese a esta disposición, resistida por muchos, los máximos referentes del partido confían en la posibilidad de inscribir a medio millón de personas en tres semanas. Enrevesada parece la empresa. Pero bien conocen los peronistas aquello del arte de lo imposible.
