En vísperas de su partido despedida ante Novak Djokovic, Juan Martín Del Potro sorprendió con un emotivo video donde habla a corazón abierto sobre sus lesiones y las siete operaciones que sufrió en su rodilla. La «Torre» de Tandil, expuso al mundo como vivió el proceso desde su retiro del tenis profesional y contó como sufre cada día por los dolores.
«Siento que tengo que contarles cómo estoy porque me hace bien. Siempre tuve conexión con el público y tal vez este mensaje pueda inspirar o ayudar a otra gente. Mi vida cotidiana no es la que yo deseo», afirmó en un video que compartió en Instagram Delpo, que a los 36 años se ve demasiado cansado, abatido, rendido a su suerte.
Mediante un video de casi once minutos, el tenista se confesó ante el mundo y contó como pasó de ser un hombre que se creía indestructible a no poder subir una escalera. Cabe destacar que el tandilense de 36 años ganó el US Open de 2009, fue medallista olímpico en dos oportunidades y ganó la Copa Davis en 2016 junto a la Selección argentina, entre sus logros más destacados.
«Era un tipo muy activo, al que le gustaba mucho hacer deportes. Y ahora me invitan a jugar al fútbol y soy el que lleva el mate y se sienta afuera. O van a jugar al pádel y hago los videítos. Y para mí es terrible. Además, desde lo deportivo me quitaron la ilusión de hacer lo que siempre me gustó hacer, que es jugar al tenis. Y es muy difícil tener que caretear todo las 24 horas. Es muy complicado. Hay veces que no tengo más ganas. No soy indestructible. Soy como cualquier persona que tiene cosas buenas y cosas malas, pero muchas veces tengo que poner buena cara en determinadas situaciones y hay veces que tengo mala energía. Lo de la pierna me consume anímicamente todo. Porque no solo estoy en esa búsqueda de mejorar, sino que además padezco el día a día», relató.
«En el viaje a Tandil de cuatro horas que hago a diario, tengo que frenar a mitad de camino para pararme, estirar las piernas… Me duele muchas veces para dormir, cuando me giro de lado me despierto porque me pegan unos pinchazos muy feos. Viene siendo una pesadilla sin final», comentó. «Me levanto y tomo entre seis y ocho pastillas, un protector gástrico, un antiinflamatorio, un analgésico, una para la ansiedad… Me dicen ‘Bueno, bajá de peso’. Pero si la medicación me hace subir de peso. ‘Bueno, ahora no comas azúcar y no comas harinas’. ¿Pero qué tiene que ver eso con mi rodilla, si yo pesaba 95 kilos y me dolía subir la escalera? O que te insinúen que el problema es psicológico y vos decís ‘No puede ser’. No sé por qué estoy metido en esto. A veces no lo soporto más. Es terrible. Y no sé cuándo va a terminar».
«Una cosas son las piedras que pueden aparecer en el camino, como las lesiones, que para un atleta son lo más complicado. Pero otra cosa es el dolor emocional. Yo me sentía muy poderoso y muy fuerte para afrontar esas piedras que me aparecían y a las que siempre les ganaba. Pero al final del día me doy cuenta que no sé si lo soy tanto. Porque la rodilla me ganó«, reconoció quien antes de este problema en la pierna había salido victorioso de dos batallas duras contra sus muñecas.