El presidente de la ONG Pequeños Pasos recordó el camino de los últimos seis años, desde la inauguración del espacio de primera infancia en San Martín, hasta la situación actual que se hizo más compleja producto de la pandemia. “Nuestro mensaje es no quedarnos en la queja. Pequeños Pasos va para adelante, hay que potenciar a las organizaciones”, expresó.
¿Qué análisis hacés de estos meses de cuarentena? Cumplieron seis años de aquella inauguración.
En 2020 cumplimos 6 años, no de la asociación civil, pero sí de la inauguración del espacio de primera infancia en San Martín, de nuestro lugar propio. Eso nos emociona. Es un gran trabajo el que hicimos. Pequeños Pasos tiene cinco o seis años de vida antes de ese primer espacio.
¿Y cómo analizás ese desarrollo?
Hemos cambiado sobre la marcha. En lo social, la situación uno la ve cada vez más compleja, peor. Uno tiene que reinventarse para ver cómo llegar a las familias y no perder en el intento. Trabajamos en zonas muy vulnerables. Hoy Pequeños Pasos está trabajando a lo ancho y largo del país, con programas de contención y ayuda con viandas y alimentos. En otros lugares tenemos un espacio físico donde las madres pueden hacer algún tipo de oficio o enseñanza. Tratamos de mantener el mano a mano con las madres y las familias, para sacar lo mejor de ellos, que insistan con el intento de planificar, teniendo contención, accediendo a algún tipo de ayuda o asistencia de vacunación, ayuda escolar para los chicos con deserción. Empezamos con la primera infancia y con madres embarazadas, haciendo hincapié en los primeros años de vida, con estimulación temprana, buena alimentación, entablando un trato como equipo. Hay chicos o padres que vienen a Pequeños Pasos solamente por un taller de oficio. O hermanos adolescentes que vienen a las charlas de valores o de ayuda escolar, o para estar en contacto con nuestros profes de fútbol. Quizá no asisten todos los días, pero sí tienen un contacto telefónico. Este contexto nos hizo retroceder: antes teníamos los centros abiertos con 250 chicos todos los días. Hoy, al estar cerrado, seguimos el vínculo a través de la contención, la entrega de viandas para su alimentación, dar talleres virtuales y mantener vías para comunicarnos.
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Está quedando atrás el aislamiento estricto y se empieza un confinamiento más permisivo.
Ahora hay más tareas. No hay un protocolo oficial de cómo seguir asistiendo en una escuela de oficio o en un centro de primera infancia. Seguimos con la entrega de viandas a través de otra asociación, y luego fuimos por la parte de la asistencia escolar. Es una complicación para toda familia que un chico deje el colegio, imaginate cuanto más en los sectores vulnerables. Nuestro de profesionales –formado por psicólogos, pediatras, voluntarios, maestras jardineras, entre otros profesionales- se reinventaron y están ayudando con profesionales de la educación para tener un seguimiento. Era difícil para estos chicos tener un vínculo con algún tipo de establecimiento educativo. Estamos trabajando en eso. Hemos abierto un espacio para que las madres tengan talleres, ya sea de lactancia materna o sobre la violencia de género. Son espacios para mantener sus oficios y que los profesores puedan seguir sus clases. Nos reinventamos un poco, pero sin perder el contacto.
¿Qué expectativa tienen para finales de este año y los primeros meses de 2021?
Uno siempre es positivo. Ojalá que los centros vuelvan a la normalidad, que puedan venir todos los chicos diariamente, que puedan tener su estimulación temprana, su desayuno, merienda, el contacto con los padres. Hacemos mucho hincapié en el trabajo con los padres. Un padre o una madre capacitada, con contención, es un chico sano a futuro. En enero qizá los espacios tienen un tipo de lapsus, se cierran, pero este año no ocurrirá. Seguirán abiertos, tratando de resguardar a nuestro equipo y siempre seguir haciendo algo, manteniendo el contacto. Es peor el mal que se hace por no tener contacto. Es peor el mal que se hace por no tener contacto, que el miedo al contagio. Eso hace que los chicos de niñez y adolescencia sigan con los talleres, con los oficios, que las madres sigan viniendo a charlar con profesionales, que se mantenga la entrega de viandas. Que se mantenga un lugar para tener charlas de lactancia materna. También dando una mano en el acceso a la justicia ante un caso de violencia. Pequeños Pasos es eso, tomar la vulnerabilidad de esas familias y tratar de dar una mano en esos aspectos. Algunas cosas son más rápidas y en otras quizás, tenemos que depender de otra institución o de un tercero. Pero siempre estamos ahí al pié del cañón, tratando de solucionar los problemas a la gente y mejorarle la calidad de vida un poco. La ayuda a veces se materializa con recursos y con poner el cuerpo, otras veces se ayuda con mercadería o con un contacto o prestando su ayuda escolar. Ya con darle un poco de horas de su vida a alguien que necesita, ya se está dando mucho.
Es importante hacer llegar ese mensaje
Siempre tenemos el mensaje positivo de no quedarnos en la queja, sabemos de la situación. Pequeños Pasos va para adelante, hay que potenciar a las organizaciones, darle para adelante y hacer algo bueno.

