El Coordinador Nacional del Movimiento Barrios de Pie fue entrevistado por LaNoticiaWeb en el marco de la inauguración del Encuentro Nacional del espacio que lidera realizado en la UNSAM. Destacó la confluencia de diversos sectores en el análisis y solución a los conflictos de la actualidad. Además, calificó como un “error” del gobierno cuestionar las consecuencias de las medidas que toman y no hacer autocrítica.
Daniel Menéndez, Coordinador Nacional del Movimiento Barrios de Pie, fue entrevistado por LaNoticiaWeb en el marco de la inauguración del Encuentro Nacional del espacio que lidera realizado en la UNSAM. Destacó la confluencia de diversos sectores en el análisis y solución a los conflictos de la actualidad. Además, calificó como un “error” del gobierno cuestionar las consecuencias de las medidas que toman y no hacer autocrítica.
¿Con qué expectativas convocaron a este encuentro nacional?
Tenemos una preocupación, que gira nuestro accionar cotidiano, que tiene que ver con la pobreza estructural, la pobreza que se incrementó en los últimos meses, la falta de trabajo; en ese sentido entendemos que es un problema que excede a nuestra organización. Hay muchos sectores por fuera de nuestro movimiento social que les preocupan los mismos planteos que nosotros nos hacemos, que nos articulamos en las propuestas y en los cuestionamientos a este modelo y a las consecuencias sociales que está teniendo las políticas económicas. Es por eso que hoy, en el marco de este encuentro nacional, tenemos planteado una mirada plural. Nos acompañó el rector de la universidad y el intendente de San Martín. Estamos en un panel junto a Jorge Taiana y Aldo Pignanelli. Distintas miradas. Cerramos con una idea de concertación vinculada con la pastoral social, la UIA, la Federación Agraria, y sus representantes, y sectores del movimiento obrero como la CGT, Facundo Moyano, la CTA y los movimientos populares con Juan Grabois. Básicamente buscar desde la pluralidad y la mirada posible para dar respuesta a esta situación.
Katopodis hizo una especie de invitación para conformar una herramienta electoral donde convivan todos los que están del mismo lado. Pignanelli desde el massismo y Jorge Taiana, del Movimiento Evita, también…
Hay un sector importante de los movimientos sociales y sectores políticos que entiende que hay enfrente un modelo de país que está muy invertebrado y que hoy, más allá de los matices, tienen muchas coincidencias y que es necesario articular. También somos conscientes de que hay distintos caminos en las elecciones, pero lo que nos une y gusta también es atar esos puntos de coincidencias, incluso más allá de los electoral. Se van articulando miradas comunes que luego, naturalmente, van a emerger en una herramienta política.
Estas elecciones ya están muy encima, pero la herramienta puede ir construyéndose en los daños que restan, para pelear por el poder real, en 2019, ¿no?
Siempre vimos que la instancia electoral es donde se puede aglutinar y vertebrar una opción de salida. El tema es dar pasos previos. Entendemos que la emergencia social y su articulación fue un camino; que las instancias unificadoras de la CGT y la CTA, como los distintos espacios que se van a articulando en la pelea social, también. Son puentes que se construyen para luego consolidar una mirada en común de cara a un modelo de país que pueda sintetizarse.
¿Cómo interpretas el discurso que hoy predomina y estigmatiza a los movimientos sociales y los reclamos?
Es un error desde los sectores del gobierno cuando intentan cuestionar las consecuencias de las medidas que se toman y no miran autocríticamente las consecuencias que generan las políticas económicas. Hay una mirada facilista de criminalizar la protesta porque es mucho más complejo entender que el modelo concentrador de país tiene muchos cuestionamientos y que para que sea viable tienen que optar por cercenar una serie de libertades y cuando no, avanzar con un esquema represivo. El problema que tienen de fondo es que la sociedad, más allá de algunos cuestionamiento a la necesidad de circular y la crispación que genera cuando se concentran muchos reclamos, tampoco avala una salida represiva y, entonces, a nadie le cabe que haya policía y la ciudad esté militarizada, y que haya palos para quienes reclaman. Ahí hay un problema que los va a forzar a encontrar un esquema de diálogo y salida de esa mirada, aspiramos a que ese sea el camino.
