El mejor tenista argentino de la historia celebra sus 70 años, en medio de una dura enfermedad neurológica que provoca un deterioro cognitivo constante.
Guillermo Vilas, el responsable de que el tenis latinoamericano tenga hoy en día un importante rol en el circuito ATP, el ganador de cuatro Grand Slam y autor de increíbles récords que serán imposibles de alcanzar cumple este miércoles siete décadas de vigencia pura.
La leyenda que luchó contra los europeos y norteamericanos en un deporte elitista, sin oportunidades reales de triunfar. El zurdo inventor de golpes que hoy en día se siguen utilizando, como la «Gran Willy» que consiste en pegarle entre medio de las piernas, o el smash de revés.

El ídolo consiguió 62 trofeos, entre los que se destacan cuatro Grand Slam: el Roland Garros de 1977, torneo en el cual comenzó su imbatible racha de 53 triunfos consecutivos en polvo de ladrillo, el US Open de 1977, el Australia Open de 1978 y de 1979.
Su participación en la Copa Davis representando a la selección argentina está a la medida de lo que fue su carrera. Es el jugador que más series disputó (29), el que más triunfos consiguió (57) y como el broche de plata, la final perdida en 1981 ante EEUU, junto a José Luis «batata» Clerc, con quien compartió el dobles.
El nacido un 17 de agosto de 1952 en CABA, aunque pocos días después se mudo a Mar del Plata, llegó a ser el número dos del ranking. No obstante, para todos en 1977 debería haber sido top 1 por sus grandes actuaciones que le permitieron cosechar una gran cantidad de puntos. Sin embargo, la ATP nunca le reconoció el logro.
Vilas y Tiriac, su entrenador a partir de 1975, armaron el dúo perfecto. Junto al rumano ganó sus Grand Slams, más 16 títulos en un año y 46 partidos consecutivos, todo esto en 1977 cuando fue el líder indiscutido para todos aunque el ranking de la ATP no lo admitiese jamás.
«Vilas: Serás lo que debas ser o no serás nada»
Así se titula el documental de Netflix que trata sobre el merecido reconocimiento que debería obtener Willy. Es hasta el presente que la familia Vilas lucha por semejante injusticia, que de una manera u otra deberá finalmente hacerse justicia.
El tenis, un deporte que en aquellos tiempos sólo podía ser jugado por personas de clase alta, siempre estuvo presente en la vida de Vilas y fue tal la dedicación que en Latinoamérica provocó un gran cambio de perspectiva e influyó a otros grandes tenistas como al brasileño Gustavo «Guga» Kuerten, campeón de Roland Garros tres veces (1997, 2000 y 2001), al ecuatoriano Andrés Gómez, ganador de Roland Garros en 1990 y al paraguayo Víctor Pecci, finalista en el Grand Slam parisino en 1979, entre los casos más salientes.
En argentina, además de crear academias y darle a los chicos y chicas un gran ejemplo a seguir, generó un cambio rotundo para toda una generación. El tenis comenzó a ser un deporte más practicado por todo el país, sin tener que ser un integrante de la masa fina, de la burguesía. Con ganas y entusiasmo, cualquier persona puede a partir de Guillermo Vilas agarrar una raqueta y pegarle a la pelotita amarilla.

