El Ejecutivo compartió el borrador con gobernadores y líderes de bloques en Diputados. La bancada amarilla critica a los libertarios por no definir correctamente las prioridades y complicar las negociaciones. Además, cuestionan a Martín Menem y otros funcionarios del Poder Ejecutivo. Se anticipan días de incertidumbre debido a la postura de los patagónicos sobre Ganancias.
Los grupos de la oposición dialoguista recibieron recientemente el nuevo borrador de la Ley de Bases, y en estos momentos están evaluando las modificaciones realizadas por el Gobierno para asegurar que el proyecto logre la aprobación en la Cámara de Diputados.
A partir de hoy, el ministro del Interior, Guillermo Francos, y el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, activarán el cuidadoso cronograma diseñado como hoja de ruta para el debate en el Congreso, con el objetivo de lograr la aprobación en Diputados antes de finales de abril y en el Senado durante la segunda semana de mayo.
La evaluación inmediata se centra en los mandatarios de la Patagonia, quienes han sido los más críticos con Ganancias, que ahora se denominará «Ingresos Personales«. En la Casa Rosada, creen que la mejora en la oferta del piso propuesta -incrementando de 1,2 a 1,8 millones- y la introducción de nuevas escalas serán suficientes para convencer a Alberto Weretilneck (Río Negro), Rodolfo Figueroa (Neuquén), Ignacio Torres (Chubut), Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Sergio Ziliotto (La Pampa) y Claudio Vidal (Santa Cruz). Aunque dudan especialmente de la predisposición de los tres últimos, de origen kirchnerista o provenientes del mundo gremial, creen que el respaldo del resto sería suficiente, según sus cálculos.
Aunque reconocen que el oficialismo ha realizado concesiones importantes, como la declaración de solo cuatro emergencias y una reducción significativa en la cantidad de empresas a privatizar, en la Cámara baja hay cierto malestar con algunas actitudes y enfoques de los libertarios.
«Nos preocupa que no estén priorizando adecuadamente«, señaló un representante del PRO al ser consultado sobre el nuevo proceso. En la bancada que hasta ahora ha sido aliada del oficialismo, creen que se están repitiendo muchos de los errores que llevaron al fracaso en el primer debate en febrero pasado, lo que resultó en el regreso del proyecto a comisión. Además, añadieron: «El Gobierno debería concentrarse en el blanqueo, la moratoria, el régimen de inversión, el régimen de hidrocarburos y la reforma laboral, todas las medidas que impulsen la recuperación económica. ¿Por qué están perdiendo tiempo con las privatizaciones?».
Por otra parte, persisten las críticas sobre la falta de negociadores con autoridad para tomar decisiones, ya que, a pesar de las reuniones entre los bloques y el ministro del Interior, Guillermo Francos, y el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, estos no tienen la capacidad para tomar decisiones finales ni ofrecer respuestas concretas a las preocupaciones de la oposición.
Al mismo tiempo, en el grupo parlamentario del PRO destacan que el gobierno se ha centrado principalmente en negociar con los gobernadores, como se evidencia en las discusiones sobre el piso de Ganancias. Sin embargo, señalan que el respaldo político de los gobernadores no se traduce automáticamente en votos. «Aunque su apoyo genera cierto ambiente de cooperación, ¿cuántos diputados realmente responden directamente a los gobernadores?», cuestionaron.
Los sectores aliados expresan su preocupación por la dependencia excesiva del oficialismo en las encuestas de opinión que indican que aún cuenta con un respaldo social mayoritario. «Creen que tienen asegurados los votos, pero un traspié en su imagen podría complicarles las cosas. Todos los espacios están cansados de la falta de respeto«, explicaron.
Además, lamentan la falta de costumbre del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, de reunirse con los líderes de los bloques para discutir decisiones importantes, como el congelamiento de las dietas, que genera malestar tanto en la oposición como en la bancada oficialista. «Menem maneja esto como si fuera un ministerio, pero estamos hablando del Congreso«, resumieron.
Mientras tanto, el Gobierno sigue con un cronograma ambicioso y busca obtener dictamen de comisión la próxima semana para debatir en el recinto el miércoles 24. Esto dejaría suficiente tiempo al Senado para sancionar la ley antes del 25 de mayo, una fecha simbólica propuesta por el gobierno para alcanzar un acuerdo político con los gobernadores y la oposición sobre políticas de Estado.
En la bancada liderada por Cristian Ritondo, la mayoría considera que el presidente Javier Milei debe tener «las herramientas necesarias para gobernar», por lo que anticipan su apoyo a la nueva Ley de Bases. Sin embargo, advierten que a partir de ese punto, el respaldo deberá ser negociado «ley por ley«.
En el Gobierno están atentos, aunque lo disimulen, ante los múltiples avisos de los gremios más combativos sobre posibles medidas de fuerza y movilizaciones durante el primer Día del Trabajador bajo el gobierno de Javier Milei. Aunque el Presidente asegura que la ley avanzará, salga o no salga, en el resto del oficialismo hay una clara conciencia sobre las consecuencias de calcular mal los tiempos para abordar las disputas políticas.
