El peronismo enfrenta tensiones internas por las denuncias contra Alberto Fernández y la influencia de Cristina Kirchner, mientras se prepara para renovar autoridades en noviembre y definir las listas legislativas. La figura de Victoria Villarruel agrava la disputa entre sectores del partido.
En medio de la crisis interna desatada por la denuncia contra Alberto Fernández por violencia de género, el peronismo se prepara para la renovación de sus autoridades a mediados de noviembre, mientras también debe conformar las listas para las elecciones legislativas del próximo año.
En busca de un nuevo liderazgo, algunos líderes del peronismo intentan recuperar la transversalidad del partido y acercar nuevamente a quienes se distanciaron tras el dominio kirchnerista. Además, se resisten a nuevas imposiciones de nombres. A través de sus publicaciones en redes sociales, la expresidenta Cristina Kirchner intenta influir en la dinámica interna y establecer límites claros.
“Pericia psiquiátrica le vamos a pedir a los que dicen que Villarruel es peronista”, fue el mensaje que la exmandataria publicó en su cuenta de la red social X, dirigiéndose a Guillermo Moreno, su exsecretario de Comercio Interior, quien había afirmado que la vicepresidenta “es una persona del nacionalismo” y que eso, en última instancia, equivale a peronismo.
Pericia psiquiátrica le vamos a pedir a los que dicen que Villarruel es peronista.
— Cristina Kirchner (@CFKArgentina) August 26, 2024
El jefe del bloque peronista en el Senado, José Mayans, también recibió críticas. Mayans había dicho que el Presidente “está para el psiquiátrico” y, durante la última sesión de la Cámara alta, mostró apertura a la idea de “profundizar la amistad” con la Vicepresidenta Victoria Villarruel.
Este intercambio, que se destacó por su tono amistoso, es visto como una estrategia del ala más dura del kirchnerismo para marcar una distinción clara con la política de Derechos Humanos del Gobierno. En el entorno de la expresidenta, también se menciona un descontento con Mayans debido a supuestas gestiones para avanzar con un juicio político contra Javier Milei, con el cual Cristina Kirchner no está de acuerdo.
Algunos sostienen que la actual tensión es una táctica para “exagerar” un conflicto, con el objetivo de distanciar a Cristina Kirchner del voto peronista en la Cámara alta para la aprobación del pliego del juez Ariel Lijo como nuevo miembro de la Corte Suprema de Justicia.
Mientras algunos buscan sumar fuerzas, considerando útil tener aliados de La Libertad Avanza que están comenzando a rebelarse, como Villarruel, el ala más dura del kirchnerismo no está dispuesta a negociar con defensores de los represores de la última dictadura militar. Estos consideran que dichos aliados deberían ser considerados enemigos del PJ.
“Villarruel se aproxima ideológicamente un poquito más a nosotros que a Milei”, comentó Mayans en una entrevista. “Yo, a Villarruel la quiero en mi equipo porque veo una peronista, veo una persona con una impronta nacionalista, que es de lo que este gobierno tiene una carencia absoluta”, había expresado días antes Sergio Berni, exsecretario de Seguridad durante la presidencia de Cristina Kirchner y en la gobernación de Axel Kicillof.
En el círculo kirchnerista, se comenta que las presuntas negociaciones entre el peronismo y Villarruel para llevar a Javier Milei a enfrentar un juicio político han generado el descontento de Cristina Kirchner. La exmandataria rechaza esta opción y prefiere que la resolución de los conflictos se defina en las urnas, en lugar de en los tribunales.
Antes de este desencuentro, la posibilidad de un juicio político contra Milei parecía ser el escenario más probable para quienes están al tanto de las estrategias internas y tratan de descifrar las intenciones de la expresidenta, que maneja sus planes con un grupo muy selecto.
El conflicto continuó con intercambios públicos. En respuesta a los comentarios de Kirchner, el senador José Mayans cuestionó: “A los que pusieron a Alberto como presidente del partido, ¿también los mandamos al psiquiátrico?”, durante una entrevista radial.
Mayra Mendoza, quien es parte del círculo cercano a Cristina Kirchner, respondió en la red social X: “A propósito del interrogante planteado por el Senador Mayans y por las dudas…” y compartió una serie de artículos del diario Clarín donde varios dirigentes expresaban su apoyo a la designación de Alberto Fernández como presidente del partido, una práctica común en el justicialismo.
A propósito del interrogante planteado por el Senador Mayans y por las dudas…
Clarín, 02 de octubre del 2020.
“Empezó el operativo clamor. El consejo nacional del PJ le trasladó al jefe de Gabinete Santiago Cafiero el deseo de que el presidente Alberto Fernández se convierta… pic.twitter.com/TMqRSEVcG3— Mayra Mendoza ☀️ (@mayrasmendoza) August 27, 2024
La intendenta de Quilmes también destacó que la expresidenta reposteó sus publicaciones. Además, Juan Grabois defendió la postura kirchnerista diciendo: “Recurrir al desastre de Alberto para justificar la simpatía con Villarruel es como recurrir al desastre de Isabel para justificar la simpatía con Massera”.
El acto de este martes, encabezado por Villarruel en apoyo a las víctimas del terrorismo y su anuncio sobre la reapertura de todas las causas bajo la teoría de los dos demonios, complicó aún más la posibilidad de un entendimiento.
Esta escalada en la disputa interna del peronismo ha asumido nuevas dimensiones. Mayans, uno de los más leales a Cristina Kirchner, también está alineado con el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, quien es otro de sus aliados cercanos.
Dentro del Partido Justicialista, algunos sostienen que la confrontación pública podría ser una «puesta en escena» para preparar el terreno cuando el Senado vote el pliego del juez Ariel Lijo. Esta estrategia se asemeja a la ruptura anunciada por el bloque para asegurar la primera y segunda minoría en la Cámara.
Se argumenta que el pliego de Lijo para la Corte Suprema forma parte de una negociación más amplia entre el peronismo y La Libertad Avanza. Esta negociación busca ampliar el número de miembros del máximo tribunal y garantizar la inclusión de mujeres en la Corte.
