El cierre de listas y la negociación con el massismo y el axelismo definirán el mapa del peronismo rumbo a octubre.
Cristina Kirchner ya tomó una decisión que empieza a reconfigurar el tablero político bonaerense: será candidata a diputada provincial por la Tercera Sección Electoral en las elecciones que Axel Kicillof convocó para el próximo 7 de septiembre. Así lo confirman en su círculo más cercano, donde aseguran que la exmandataria se mantiene firme en sus definiciones.
Para el kirchnerismo, esta jugada no responde a una pelea coyuntural con el gobernador, sino a una estrategia de fondo: priorizar el territorio donde el peronismo concentra su mayor caudal de votos y liderar desde allí el armado de un Partido Justicialista competitivo de cara a octubre, cuando se definan las elecciones nacionales.
El calendario electoral bonaerense dejó muy poco margen entre los comicios provinciales y los nacionales —apenas mes y medio—, por lo que en el peronismo ya imaginan una secuencia de campañas breves, pero con una estrategia unificada. La clave estará en evitar fracturas y coordinar los nombres que se jugarán en septiembre con los que encabezarán en octubre.
Antes, claro, vendrá la parte más áspera: el cierre de listas. Hasta el 9 de agosto, cuando se definan las candidaturas, habrá tensiones entre tres espacios que buscan posicionarse: el kirchnerismo, el massismo y el emergente axelismo, que viene ganando terreno a fuerza de sumar intendentes alejados de La Cámpora.
En ese clima, Cristina espera un gesto de Kicillof. Cerca de la expresidenta sostienen que todavía falta un llamado directo del gobernador para ordenar las tensiones y acordar los términos de la convivencia interna. La unidad del peronismo, coinciden en todas las terminales, depende de ese diálogo.
Como muestra de apertura, la expresidenta ya inició conversaciones con dirigentes por fuera de su espacio, como Eduardo “Bali” Bucca, senador provincial con pasado opositor al kirchnerismo. Según trascendió, ambos coincidieron en la necesidad de ampliar el frente electoral para enfrentar el escenario nacional.
Aunque las definiciones se acumulan, en el Instituto Patria saben que el poder real sigue estando en la lapicera de Cristina. Y que las señales que lleguen desde La Plata pueden marcar la diferencia entre una PASO conflictiva y un frente ordenado para enfrentar a Javier Milei en octubre.
