La fuga masiva de profesores y la reducción de horas cátedra impactan la calidad educativa en las universidades públicas argentinas. El desfinanciamiento y los bajos salarios agravan un panorama marcado por investigaciones detenidas y un ajuste presupuestario sin precedentes.
La crisis salarial en las universidades públicas argentinas está generando un éxodo masivo de docentes y afectando gravemente la calidad educativa. Profesores y autoridades advierten sobre un panorama desolador ante la falta de soluciones concretas por parte del Gobierno.
Renuncias y reducción de horas
Esteban Ciarlo, profesor adjunto de la cátedra de edafología en la Facultad de Agronomía, pasó de trabajar 40 horas semanales a una carga horaria de 10 horas debido a los bajos salarios. “El desfinanciamiento que hay en la universidad es tremendo y todo lo que es investigación se frenó”, expresó. Como él, cada vez más docentes reducen su carga horaria o renuncian. En algunas facultades, estas partidas alcanzan al 13% del plantel docente, lo que compromete la continuidad de la investigación y eleva las alarmas sobre el futuro de la educación superior.
El fenómeno afecta con mayor intensidad a los docentes jóvenes, quienes encuentran mejores oportunidades en el exterior o en el sector privado. También se incrementan las jubilaciones anticipadas entre profesores con mayor trayectoria. “La preocupación más urgente para 2025 es la recomposición salarial”, afirmó Víctor Moriñigo, presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).
Impacto en las facultades
En la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), 135 docentes renunciaron durante 2024, representando el 13% del plantel. Guillermo Durán, decano de Exactas, describió la situación como crítica: “Nuestros profesores investigadores ganan entre tres y cuatro veces menos que en países como Chile, Uruguay o Brasil”. Las disciplinas más afectadas son computación y química.
En la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), la crisis salarial llevó al cierre de inscripciones para 2025 en las carreras de Informática. Alejandro Díaz-Caro, docente de esta área, emigró a Francia para continuar su trabajo en investigación. Desde allí, resaltó: “La situación se deterioró tanto que nos estamos yendo todos, y eso sobrecarga a quienes se quedan”.
El conflicto se agrava
Durante 2024, diversas facultades enfrentaron paros, tomas y marchas universitarias en rechazo al ajuste presupuestario aplicado por el Gobierno. En la Facultad de Agronomía de la UBA, 30 docentes altamente calificados renunciaron, lo que representa el 10% del plantel. Adriana Rodríguez, decana de la facultad, señaló que muchos profesores optaron por trabajos part-time en el sector privado, lo que debilita el rol de la universidad en investigación.
El gremio Conadu Histórica denunció una pérdida del 50% del poder adquisitivo del salario docente durante 2024. Según un informe del centro de investigación Fundar, el sector universitario sufrió el mayor recorte salarial dentro del sector público.
Investigación en peligro
En la Facultad de Farmacia y Bioquímica (FFyB) de la UBA, el ajuste presupuestario afecta proyectos de investigación clave para el desarrollo de vacunas y medicamentos. “El panorama es desolador porque no hay indicios de que las autoridades nacionales tomen seriamente la caída del salario”, advirtió el decano Pablo Evelson.
Hacia una consulta popular
Ante la falta de soluciones, el Consejo Superior de la UBA solicitó al Congreso la convocatoria a una consulta popular vinculante para aprobar la Ley de Financiamiento Universitario vetada por el Gobierno. Mientras tanto, el presupuesto anunciado para 2025 apenas cubre la mitad de lo solicitado por el CIN.
“Esperamos que el Gobierno genere las condiciones políticas necesarias para trabajar en una oferta que recupere salarios frente a la inflación. De eso depende cómo arrancará el próximo año”, concluyó Moriñigo.
