En medio de la disputa entre el Gobierno nacional y los gobernadores, la ministra de Seguridad criticó a uno de los líderes del PRO, que quiere ser el nuevo titular del espacio. Cómo calificó su relación con el expresidente y el comunicado donde plantó su postura a favor de Milei.
El conflicto del Gobierno nacional, en general, y del presidente, Javier Milei, en particular, con los gobernadores, especialmente con el de Chubut, Ignacio Torres, por los fondos de coparticipación que se le descontaron por una deuda contraída por el Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincia y la posterior amenaza del mandatario de no dejar salir el petróleo y el gas de su territorio, generó una grieta política en muchos sectores, pero hay uno en particular que mueve el tablero político: el PRO.
El espacio amarillo quedó dividido entre el sector interno que está alineado detrás de la ministra de Seguridad de la Nación y excandidata a presidente de Juntos por el Cambio (JxC), Patricia Bullrich, y los que decidieron volcarse por la línea que asentó el ex jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, a favor de los mandatarios provinciales. Sin embargo, el silencio de Mauricio Macri sigue siendo controversial para muchos dirigentes, especialmente del bullrichismo.
Es que la funcionaria de Seguridad, que regresó hace poco al país de la cumbre del CPAC en los Estados Unidos, se dedicó el fin de semana a juntar firmas para el comunicado del PRO en el que criticó abiertamente a Torres, y a todos los gobernadores en general, llamándolos a sumarse al ajuste que impulsa La Libertad Avanza (LLA) en Nación para llegar al déficit cero. Pero también fue crítico de Macri, producto de la experiencia de Cambiemos, para mostrarse como una aliada firme de Milei.
«Los abajo firmantes, dirigentes y militantes del PRO y de fuerzas aliadas, compartimos de diversas maneras la experiencia de gobierno 2015-2019. Las manifestaciones públicas de nuestros principales dirigentes confirman un diagnóstico: se avanzó demasiado lentamente y con exagerada prudencia, y eso se pagó con una crisis que impidió la continuidad del cambio. En caso de volver a ser gobierno, nos comprometimos durante la campaña a hacerlo con mayor coraje y decisión», empezó en el comunicado, haciendo alusión a los errores durante la presidencia de Macri.

«Es por esto que asistimos hoy consternados a la resistencia de muchos gobernadores a compartir el esfuerzo fiscal necesario para impedir una crisis hiperinflacionaria cuya víctima principal no sería el gobierno sino los argentinos que habitan todas las provincias», marcó en el comunicado, en un claro mensaje a los mandatarios para ajustar sus cuentas.
En medio de definiciones partidarias dentro del espacio amarillo, el comunicado, que fue compartido por la ministra el último lunes, demuestra es la fractura del PRO, que se encamina a ser presidido por Macri, uno de sus fundadores -es posible que haya una lista de unidad, aunque todavía existe el tiempo si es que Bullrich o el mismo Larreta deciden competir ante el expresidente y uno de los líderes del espacio-.
El martes, Bullrich, en declaraciones con LN+, comentó sobre el conflicto entre el Gobierno nacional y el gobernador de Chubut y admitió que tuvo una reunión con el mandatario provincial previo al inicio del conflicto el viernes pasado, y que el dirigente de 35 años, miembro de su partido, le había admitido que podría llegar a tomar medidas extremas si no se resolvía el conflicto por los fondos.
«Él me vino a ver, me contó lo de la deuda y me parece que discutir con el Gobierno nacional para ver un refinanciamiento de la deuda que es algo lógico. Él me dijo que, si no le enviaba la plata, cortaba el petróleo. Yo pensaba que era un chiste», señaló la ministra. Y agregó: «Una cosa es un gobernador que plantea las cosas en el marco de la ley y otra es que te amenace a cortar el petróleo».
Y remarcó que el país «tiene un parlamento y la justicia en donde se dirimen los conflictos entre provincia y nación».
Pero Bullrich también criticó a Macri, más allá de que marcó que la relación «está 10 puntos»: «Es una relación en la que digo las cosas de frente y discuto todos y cada uno de los temas que hay que discutir. Es bueno no tener relaciones asimétricas, por eso la califico de 10».
«Hubo un claro posicionamiento de varios dirigentes del PRO. Yo como presidente del PRO me hubiera gustado escuchar el posicionamiento de Macri. Porque creo que son los momentos en los que uno debe definir qué somos como partido. Somos un partido que defiende lo republicano y la Constitución», dijo Bullrich sobre el expresidente.
La relación entre Macri y Bullrich está rota -más allá de que lo negó-, desde que ella negoció su ingreso y el de Luis Petri al gobierno de Milei, y desarticuló el intento del expresidente de llegar a un acuerdo con Milei para que asuman dirigentes del PRO en su gobierno -algo que, finalmente, no ocurrió como se esperaba-. Desde ese momento, Bullrich y Macri no tienen diálogo. Macri se dirige a ocupar la presidencia del PRO, algo que Bullrich intenta evitar a pesar de pertenecer al Gobierno de LLA.
Días antes de que se desatara todo el conflicto, Macri tuvo una reunión con Torres y con el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio. Fuentes indicaron a otros diarios que intentó mediar con el Gobierno de Milei, pero llegó a la conclusión de que no hay diálogo posible. A raíz de esto, fue que se enfrió la cumbre entre Macri y Milei con el objetivo de cerrar un acuerdo para que haya un interbloque del PRO y LLA e incluso un frente electoral hacia las elecciones de medio término.

En el entorno de Bullrich sospechan que Macri tiene un papel mucho más activo en el conflicto Chubut del que estará dispuesto a admitir. «Macri guarda silencio y por lo tanto es cómplice de lo que está haciendo Torres», le marcó una fuente al medio Página 12. Creen directamente que Macri está detrás de todo, incluso llegaron a marcar que Milei piensa que es una jugada de Sergio Massa y Horacio Rodríguez Larreta.
La otra hipótesis es que Macri mandó a los gobernadores a apretar para que Milei venga al pie y negocie lo que sería el arribo de dirigentes de su confianza al gabinete, algo que molestó mucho al jefe del PRO y que fue una de las cosas por la que tomaron cierta distancia, cuando Bullrich negoció junto Petri, su excandidato a vicepresidente de JxC y actual ministro de Defensa, su ingreso al Gabinete sin el aval o la intermediación del expresidente de Cambiemos.
