Las entidades financieras ofrecen rendimientos por debajo de la inflación para los ahorristas, mientras multiplican sus ingresos con préstamos personales a tasas elevadísimas. La disparidad ya genera preocupación entre analistas y usuarios.
En medio de la recesión y la inflación persistente, los bancos profundizaron una lógica que alimenta el malestar social: pagan apenas un 30% anual por los plazos fijos, mientras cobran entre 150% y 230% por créditos personales. Esta brecha no solo refleja un sistema desbalanceado, sino que también refuerza la percepción de que las entidades financieras operan al margen de la crisis que afecta al resto de la sociedad.
Desde que el Banco Central eliminó las tasas mínimas para depósitos a plazo fijo en marzo de 2024, las entidades comenzaron a ajustar sus ofertas hacia abajo. En la actualidad, pocas superan el 30% anual, y la mayoría ofrece rendimientos por debajo del 27%. Esta rentabilidad, muy por debajo de la inflación proyectada para este año —que se ubica cerca del 40%—, implica que quienes dejan sus ahorros en los bancos pierden poder adquisitivo.
Al mismo tiempo, los bancos relanzaron su política crediticia con un fuerte impulso a los préstamos personales, que mostraron un crecimiento sostenido desde marzo de este año. Según datos del sistema financiero, las tasas nominales anuales por estos créditos se ubican entre 150% y 230%, dependiendo de la entidad y del perfil del cliente. Aunque el Banco Central redujo su tasa de referencia al 29%, los bancos no trasladaron esa baja al costo del financiamiento para el público.
El analista financiero Christian Buteler advirtió sobre la magnitud de esta disparidad. Señaló que mientras el Banco Nación ofrece plazos fijos con una Tasa Efectiva Anual del 28,71% y la inflación estimada a 12 meses ronda el 26,3%, el mismo banco cobra un 165,29% de Costo Financiero Total por un crédito personal. “Las brechas entre el costo del fondeo o de la inflación esperada contra el Costo Financiero Total de un crédito es abismal”, escribió en su cuenta de X.
La diferencia entre lo que los bancos pagan y lo que cobran alimenta márgenes de ganancia extraordinarios, en un contexto donde el consumo se derrumba y las familias buscan alternativas para cubrir sus necesidades básicas. Algunos especialistas ya califican esta situación como “usura legalizada”, mientras que en las redes sociales y foros de consumidores crecen las denuncias por las condiciones de los créditos y los costos asociados.
Créditos personales
Hoy Banco NaciónContexto
Inflación estimada 12 meses 26.3% (REM)
Plazo fijo 28.71 TEACrédito personal 165.29% CFT
Las brechas entre el costo del fondeo o de la inflación esperada contra el Costo Financiero Total de un crédito es abismal. https://t.co/w48iC46Dgd
— Christian Buteler (@cbuteler) May 20, 2025
Para los analistas, esta disparidad no solo perjudica a los usuarios, sino que también compromete el rol social de las entidades financieras. Mientras desincentivan el ahorro y encarecen el crédito, refuerzan un modelo de acumulación basado en la especulación financiera. A pesar de las señales del Gobierno para estabilizar la macroeconomía, los bancos no acompañan con herramientas accesibles ni para los ahorristas ni para quienes necesitan financiamiento.
La situación plantea un interrogante clave: ¿puede funcionar una economía donde los bancos ganan siempre, incluso cuando el resto pierde? Con una brecha que ya supera los 200 puntos porcentuales entre la tasa que se paga y la que se cobra, la respuesta parece cada vez más evidente.
