La Ciudad se convirtió en un problema para la conducción nacional de la UCR. Por ahora Servini suspendió las elecciones internas en CABA. Suárez Lastra fue expulsado y busca ser re-afiliado.
La Ciudad de Buenos Aires es un dolor de cabeza para la UCR. En su último mes como presidente del Comité Nacional el intendente santafesino José Corral intenta ayudar a apagar el incendio. "Hay que encontrarle una salida política que los integre a todos", se oyó en la sede de la calle Alsina esta semana sobre la crisis porteña.
Hay varios problemas, Facundo Suárez Lastra fue expulsado del radicalismo de la Ciudad por ir de candidato en la lista de Elisa Carrió y no pudo salvarlo ni la intervención de la jueza María Romilda Servini de Cubría. Para colmo los que, según definió el partido en Capital, fueron en la lista de Martín Lousteau prometen sentarse en el Congreso como un bloque propio (sería el caso del economista y de Carla Carrizo). La situación es un escollo para los planes de las principales figuras del Gobierno que quieren que Cambiemos sea una fuerza política consolidada en los 24 distritos del país y no en 23 como ocurrió en esta última elección en la que casi se completó el mapa para la alianza.
El tema es que la UCR Capital ratificó el llamado a elecciones para el 19 de noviembre, a pesar de la intervención judicial. Y ayer Suárez Lastra insistió con su reclamo de reincorporación. Así el divorcio se mantiene justo en el distrito del Presidente de la Nación. Todo un lío que terminará en el Comité Nacional adonde el expulsado trasladará su pedido de reincorporación.
Antes del 10 de diciembre la UCR cambiará su conducción. Para evitar el desgaste y seguir en la línea de Cambiemos, se suceden las reuniones esta semana con el objetivo de elegir un presidente de consenso y evitar otra confrontación y el debate sobre la identidad de Cambiemos. Justamente Corral el domingo publicó una carta en la que define "Los radicales somos Cambiemos". ¿Será Mario Negri su sucesor como garante de esa premisa?
