La exclusión de materiales de Educación Sexual Integral en plataformas oficiales desató un amplio rechazo. Organizaciones civiles y legisladores denunciaron censura y demandaron explicaciones sobre los fundamentos detrás de la decisión, mientras crece la preocupación por el impacto en derechos educativos y culturales.
La administración de Javier Milei enfrentó una fuerte controversia luego de que se denunció la eliminación de materiales relacionados con la Educación Sexual Integral (ESI) de la plataforma Educ.Ar. Entre los contenidos retirados estaban la poesía «En una cajita de fósforos», de María Elena Walsh, y la canción «Hay secretos», del grupo infantil Canticuénticos. Sin embargo, tras la repercusión pública, algunos de esos recursos volvieron a estar disponibles este lunes.
La medida, ejecutada mediante una resolución interna del Ministerio de Capital Humano liderado por Sandra Pettovello, generó indignación en sectores políticos y sociales. Aunque funcionarios justificaron la acción argumentando que los materiales estaban «ideologizados» y «politizados», las críticas no se hicieron esperar.
Organizaciones civiles como la Fundación Huésped rechazaron la decisión. Desde la agrupación recordaron que la canción «Hay secretos» resultó clave para detectar un caso de abuso infantil en Neuquén. Ruth Hillar, cantante de Canticuénticos, expresó: «La ESI está en peligro». Además, manifestó que muchos ciudadanos votaron al gobierno con esperanza, pero ahora están comprendiendo que «el plan es realmente destructivo».
Reacciones en el Congreso
En la Cámara de Diputados, legisladores de distintos bloques exigieron explicaciones. Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, cuestionó: «Hoy prohíben en la ESI a María Elena Walsh y canciones como ‘Hay secretos’, herramientas que han permitido a muchos niños expresar situaciones de abuso. Mañana puede ser el turno de Manuel Puig o García Lorca. Así comienza la censura: disfrazada de moralidad».
Ferraro presentó un pedido de acceso a la información para conocer qué materiales se retiraron y con qué criterios. Además, subrayó que las revisiones deberían realizarse con participación, rigor científico y consenso pedagógico. Según él, eliminar recursos de manera arbitraria restringe herramientas útiles para los docentes.
Hoy prohíben en la ESI a María Elena Walsh y canciones como «Hay secretos» de Canticuenticos, herramientas que han permitido a muchos niños expresar situaciones de abuso. Mañana puede ser el turno de Manuel Puig, García Lorca o de autores y libros que, según algún ente regulador,… pic.twitter.com/zptotZzJTW
— maxi ferraro ️ (@maxiferraro) January 12, 2025
Desde Encuentro Federal también se sumaron al pedido de explicaciones. Un proyecto de resolución firmado por Esteban Paulón y Mónica Fein solicitó que el gobierno aclare si se consultó con el Consejo Federal de Educación y cuáles fueron los fundamentos científicos para justificar los cambios. «La ESI no promueve el abuso, sino que brinda herramientas para visibilizar violencias», afirmó Paulón. Asimismo, calificó la medida como una cruzada sin sustento contra los avances logrados en democracia.
Conexión con iniciativas en la Ciudad de Buenos Aires
En paralelo, la Ciudad de Buenos Aires bloqueó el acceso público a los contenidos de ESI en su plataforma digital. Clara Muzzio, vicejefa de Gobierno porteño, justificó la decisión argumentando desorden y obsolescencia en los materiales. La revisión se enmarca en una nueva ley que promueve la «educación emocional», un enfoque que busca que los estudiantes gestionen sus emociones.
Gabriel Solano, legislador de izquierda, denunció que estas medidas están vinculadas a esa normativa y advirtió sobre un intento de reemplazar la ESI por programas con una perspectiva ultraconservadora.
Vínculos con organizaciones internacionales
La administración Milei también impulsó la capacitación de funcionarios por parte de Teen STAR, una organización chilena conocida por promover la abstinencia sexual. Carlos Torrendell, secretario de Educación, reconoció en una audiencia en Diputados la colaboración con esta ONG, aunque negó la existencia de contratos formales.
CABA fue el primer distrito donde se implementaron estas capacitaciones, dirigidas a equipos técnicos de escuelas públicas y privadas, muchas de ellas confesionales. Posteriormente, se previó la expansión a otras provincias.
Política cultural y libros censurados
La ofensiva del gobierno contra materiales educativos alcanzó también al programa Identidades Bonaerenses, que busca dotar a las bibliotecas escolares de libros como Cometierra, de Dolores Reyes. Funcionarios libertarios calificaron el contenido como «pornográfico» y acusaron al programa de incluir material inapropiado para menores. Esta postura fue respaldada públicamente por la vicepresidenta Victoria Villarruel.
Desde diversos sectores advirtieron que estas decisiones representan un retroceso en la educación y la cultura, afectando derechos conquistados en democracia.
