En la próxima audiencia Brenda Uliarte (ex novia) y Nicolás Carrizo serán llamados a declarar. El TOF 6 citará a más de 270 testigos, incluyendo a Cristina Fernández de Kirchner.
El testimonio del hombre que disparó una pistola a 20 centímetros de la cabeza de Cristina Fernández de Kirchner impactó a la audiencia del juicio oral y público, que inició la semana pasada en los tribunales de Comodoro Py. Fernando Sabag Montiel admitió que intentó asesinarla porque se sentía humillado personalmente al pasar de tener una buena situación económica a ser un vendedor ambulante de copos de nieve.
El acusado mantuvo la atención durante más de dos horas mientras explicaba sus motivos para intentar un homicidio doblemente calificado por alevosía y premeditación en concurso con dos o más personas, agravado por el uso de un arma de fuego. Respondió a todas las preguntas, incluidas las formuladas por el Tribunal Oral Federal 6 (TOF 6).
Sabag Montiel asumió la responsabilidad del delito, argumentando motivos personales: “Son cuestiones de incomodidad con lo establecido, no hay mucho más que decir. Se busca una justificación para el acto cometido”. Añadió que no le agrada Cristina Kirchner porque “es corrupta, roba y daña a la sociedad, entre otras cosas conocidas”.
La versión de Sabag Montiel excluyó la posibilidad de un instigador o financista detrás del atentado. Afirmó que no recibió dinero y que no está vinculado a Revolución Federal: “Es un acto de justicia, y no fue un acto del cual traté de favorecerme económicamente, o por otro lado. Tiene una connotación más ética y más comprometida con el bien social, que otra cosa”.
No obstante, para Marcos Aldazabal, abogado de Cristina Kirchner, Sabag Montiel sabía lo que hacía. “todos se sorprendieron de lo articulado que es, y se cae la narrativa que dice que es un loco”. Por otro lado, en diálogo con A24.com insistió en que “el juicio es una oportunidad para arrojar prueba sobre las vinculaciones políticas o económicas del atentado”.
Asimismo, Sabag Montiel abrió interrogantes cuando le mostró a los fotógrafos un cuaderno que tenía escrito el mensaje: “Me tienen secuestrado”. En ese mismo cuaderno llevaba anotaciones que le sirvieron de ayuda memoria durante su declaración, en la que asumió haber intentado matar a la expresidenta, por lo que no quedó claro que quiso decir cuando escribió acerca de un“secuestro”.
Las dudas sobre la coherencia en la descripción de los hechos por parte de Sabag Montiel podrían servir como base para la defensa de su abogada, María Fernanda López Puleio, quien podría centrar su estrategia en analizar la imputabilidad de su cliente.
