Con el calendario ya en marcha y sin margen para dilaciones, el Congreso se encamina a atravesar una de las semanas más intensas del período de sesiones extraordinarias. En un esquema contrarreloj, el Gobierno libertario pretende avanzar en paralelo con dos iniciativas centrales: lograr dictamen y media sanción del Presupuesto 2026 en Diputados, y abrir en el Senado el debate de la reforma laboral, donde Patricia Bullrich aspira a cerrar un despacho antes del viernes. El desafío obliga al oficialismo a coordinar con precisión quirúrgica a propios y aliados, aunque todavía persisten desajustes que amenazan con ralentizar el proceso.
Dentro del amplio temario enviado por el Poder Ejecutivo para las extraordinarias —vigentes del 10 al 30 de diciembre—, la ley de gastos aparece como la iniciativa con mayores chances de convertirse en ley antes de fin de año. El recorrido, sin embargo, se da en medio de un diálogo permanente entre la Casa Rosada y los gobernadores. Si bien La Libertad Avanza (LLA) amplió su presencia parlamentaria tras las elecciones de octubre, aún no alcanza por sí sola el quórum ni las mayorías en ambas cámaras y carece, además, de gobernadores propios, un dato que pesa en cada negociación.
Ratificado como nexo directo con Karina Milei y Javier Milei, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem (La Rioja), terminó de cerrar el esquema de comisiones que intervendrán durante este período extraordinario. Este lunes quedarán formalmente constituidas las comisiones de Legislación Penal y de Presupuesto y Hacienda. La primera, integrada por 16 miembros, abordará el proyecto de “inocencia fiscal”; la segunda, con 17 integrantes, tratará el Presupuesto 2026. Ambas continuarán bajo conducción libertaria, con Laura Rodríguez Machado (Córdoba) y Alberto Benegas Lynch (Buenos Aires) al frente, respectivamente.
Con ese paso cumplido y una mayoría potencial entre oficialismo y bloques aliados, el tratamiento del Presupuesto seguiría el martes, con la intención de firmar dictamen y llevarlo al recinto al día siguiente, o —si el escenario se complica— el jueves. La urgencia responde a un objetivo claro: remitir el proyecto cuanto antes al Senado, que buscaría dictaminar el viernes y dejarlo listo para su sanción definitiva el sábado 27 o el lunes 29.
En paralelo, la Cámara alta se reunirá este martes desde las 11 en Labor Parlamentaria, instancia clave para que los jefes de bloque definan el recorrido de la reforma laboral. Antes, deberán resolverse —sin conflictos ni tensiones— los lugares en las comisiones de Trabajo y de Presupuesto y Hacienda. Allí, LLA deberá extremar cuidados con sus posibles socios circunstanciales. A eso se suma una estrategia ya anticipada por la oposición: más de 100 pedidos de expositores. El debate formal arrancará el miércoles. Bullrich apunta a un dictamen el viernes —un escenario complejo, aunque no descartado— y a una eventual sesión el 27 o 29, junto con el Presupuesto. También quedará bajo la lupa el proyecto de inocencia fiscal, una iniciativa clave para la administración mileísta por su impacto en el ingreso de divisas.
En ese marco, la jefa de LLA en el Senado volvió a insistir ayer en la necesidad de avanzar con la reforma laboral y lo ejemplificó con el caso de un comercio de indumentaria infantil en Junín, que enfrenta un juicio por 200 millones de pesos. “No para los que laburan. No para los que, con esfuerzo, dan trabajo todos los días. Hoy, esta pyme familiar está embargada, parada y fundida. ¿Quién va a invertir y generar empleo con este nivel de locura?”, planteó. Y añadió: “A los dueños, víctimas de jueces y abogados caranchos, los voy a invitar a contar su historia para que se conozca lo que están viviendo y se vea con claridad: quiénes quieren soluciones; o quiénes prefieren que las pymes se fundan y todos los trabajadores de ese negocios pierdan su trabajo”.
Cuantos más oradores se inscriban, más extensos serán los plenarios de comisión. Dentro del propio oficialismo legislativo, además, algunos sectores apuestan a un tratamiento más dilatado y a que la exministra de Seguridad no logre concretar su objetivo en los tiempos previstos. Son disputas internas que ya no sorprenden y que, puertas adentro, muchas veces concentran más energía que la destinada a respaldar de manera efectiva la estrategia de la Casa Rosada.
