Daniel Funes de Rioja de la Copal y Mario Grinman de la cámara de Comercio cuestionaron el control de precio que dispuso Roberto Feletti y se oficializó hoy a través del boletín oficial.
El secretario de comercio, Roberto Feletti, hizo lo posible para llegar a un acuerdo con las empresas productoras de alimentos y con grandes y medianos comercios para ampliar Precio Cuidados y congelar más de mil productos hasta enero del 2022. No solo lo intentó en las reiteradas reuniones que mantuvo con los dueños de las firmas más importantes, sino con el tono mediador que empleó en declaraciones con medios de comunicación, evitando la confrontación con los empresarios a pesar de su firmeza sobre las políticas que pretende efectuar.
Finalmente, y sin el consenso de la pata empresarial, el Gobierno publicó hoy en el Boletín Oficial la resolución 1050/2021 a través de la cual se retrotraen al 1 de octubre, y se congelan hasta el 7 de enero próximo, los precios de unos 1.430 productos de consumo masivo en todo el territorio nacional.
Así, una solución (transitoria y no de fondo para la inflación) que se podría haber consensuado entre Estados y privados para aliviar los vapuleados bolsillos de los sectores más postergados, derivó en un nuevo enfrentamiento entre un gobierno peronistas y parte del establishment empresarial.
La primera en arrojar un dardo venenoso fue La Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios de Argentina (Copal). En medio de las negociaciones, la entidad que aglomera las principales firmas productoras de alimentos lanzó un comunicado para asentar que “no están garantizadas las condiciones para conciliar las posibilidades de los sectores frente al pedido de estabilización de precios”.
La Copal es presidida por el titular de la UIA, Daniel Funes de Rioja, quien mantuvo varios encuentros cara a cara con Feletti. “Al esfuerzo realizado por las empresas en enviar sus propuestas de participación, las mismas no fueron tenidas en cuenta, así como tampoco fue considerado el pedido de generar un espacio de intercambio en lo inmediato, que permita clarificar las realidades y posibilidades de los distintos sectores y encontrar en conjunto un acuerdo sostenible”, se quejó la Copal en el comunicado.

Uno de los argumentos que utilizó el secretario de Comercio para disponer el congelamiento de precios fue que en la primera quincena de octubre algunos productos aumentaron un 10% o hasta un 15%. Sin embargo, Funes de Rioja se desligó de que su sector sea el responsable de la alza de precios: “El argumento de que la inflación se aceleró por los aumentos de la categoría de productos de alimentos y bebidas pierde sentido ya que existen otras divisiones cuyos precios crecen por encima del Índice IAB y del Índice General”, indicó.
Por último, la entidad empresarial de alimentos también alertó que frente “a la amenaza de la aplicación de la Ley de Abastecimiento y las manifestaciones sobre codicia, hay que reconocer que la industria no es la causa de la inflación sino que sufre sus consecuencias”.
El otro sector implicado en esté asunto es el comercio, que también salió a cruzar al Gobierno. El presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Mario Grinman, alertó sobre la eventual falta de alimentos como consecuencia de las medidas oficializadas el día de hoy.
“Va a haber desabastecimiento, no tenga ninguna duda. Cuando se le termine al que ya tiene fabricado a ese producto, si eso le provoca pérdida no lo va a volver a fabricar porque no hay manera”, dijo el líder empresario en declaraciones a la radiales.
En tanto, Grinman cuestionó en duros términos la medida adoptada por Feletti: “Es como si un eximio personal de la salud insistiera con un medicamento que nunca ha funcionado. Es muy raro porque los controles de precios nunca funcionaron en la historia, en el mundo y en la Argentina jamás desde que se comenzaron a implementar”, sostuvo.
Por su parte, anoche en C5N el secretario de Comercio defendió el control de precios no como una solución de fondo para frenar la inflación, sino como para “parar la pelota por 90 días” y a partir de ahí “comenzar a discutir qué es lo que está pasando” con respecto al fenómeno inflacionario.
Por otro lado, y sin dar nombres, habló de concentración oligopólica del sector: “Hasta ahora, de lo que revisamos antes de venir, de más de 500 productos, hay 350 que fueron convalidados”, dijo respecto a la respuesta de las compañías, mientras que señaló que “de 139 productos observados, 68 los observa una sola empresa”.
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De acuerdo a cifras oficiales reveladas por el INDEC, el sector alimenticio cuenta con una capacidad instalada superior al 62%, por lo cual existe margen para incrementar la producción y recomponer ganancias con mayores ventas. “Tenes capacidad instalada, has recompuesto margen y mucho, la canasta básica sigue aumentando, paremos un poco”, apuntó Feletti.
Por último, el funcionario repudió el comunicado de la Copal: «No ayuda el comunicado de la COPAL, se lo dije a Funes de Rioja y dijo que pudo haber sido un error», contó en la televisión.
Así las cosas, los empresarios y el Gobierno terminaron enfrentados por una medida que no soluciona los complejos y recurrentes problemas de la inflación, pero que plantea un paliativo a mediano plazo para los golpeados bolsillos argentinos.
