Será crucial la división de JxC en el Congreso, ya sea para la continuidad de un gobierno peronista o la aventura de que administre el Estado alguien que lo aborrece.
Al marguen de lo que suceda en el balotaje del 19 de noviembre, donde los argentinos definirán entre el candidato de La Libertad Avanza, Javier Milei, o el de Unión por la Patria, Sergio Massa, quien será el próximo presidente le Nación, la ruptura de Juntos por el Cambio ya parece un hecho consumado.
Ante la implosión que generó el apoyo explicito de Patricia Bullrich y Mauricio Macri al postulante libertario, la principal coalición opositora sufre una inexorable reconfiguración; aún con final abierto.
En ese escenario, será crucial la división de JxC en el Congreso, ya sea para la continuidad de un gobierno peronista o la aventura de que administre el Estado alguien que lo aborrece.
Los posibles números de ese nuevo Congreso ya comenzaron a analizarse por parte de todo el arco político. El interbloque opositor ya no estará unido a partir del 10 de diciembre. Eso abre nuevas opciones de gobernabilidad para poder avanzar en reformas que hasta ahora parecían bloqueadas.
Cerca de Massa la hipótesis de trabajo es que el liderazgo de Macri y los halcones del PRO bloqueaba cualquier tipo de acuerdo entre fuerzas del oficialismo y la oposición. “La política es acuerdos. Aun en la disidencia. Amparados en la impunidad que los medios les dieron a algunos personajes antisistema, se dedicaron a destruir la política”, suele decir el ministro de Economía. No se refiere solamente a Javier Milei, sino también a algunos dirigentes de Juntos por el Cambio.
Naturalmente, esta fractura de la oposición podría abrir una ventana de oportunidad. “Tiene que haber sistema político y sistemas de acuerdos. Y eso no tiene que estar penado por medios”; plantea Massa, quien habla incluso de ayudar a “reconstruir el radicalismo”. “Si uno destruye la cancha, se queda sin deporte”, repite como mantra.
En ese sentido, un trabajo que hizo el politólogo Pablo Salinas ofrece un panorama de cómo quedaría Juntos por el Cambio en el Congreso si se fracturara. Para el informe, revisó uno por uno el origen de los diputados electos de JxC en cada uno de los 24 distritos. Así quedarían divididos:
PRO: 43
UCR: 28
Evolución Radical: 8
Coalición Cívica: 6
Encuentro Federal: 2 (Stolbizer y Monzó)
Avanza Libertad: 1 (Espert)
Creo: 1 (Tucumán)
Producción y Trabajo (San Juan): 1
Republicanos Unidos: 1 (López Murphy)
De los 43 diputados del PRO, 30 serían los que apoyarían a Milei. Son los más intransigentes y con los que Massa no podría contar para nada si llega a ganar.
En el caso del Senado, Juntos por el Cambio quedaría dividido así:
UCR: 12
PRO: 8
Cambio Federal: 2
Evolución radical: 1
Partido por la Justicia Social (Tucumán): 1
Milei va a tener 39 diputados. Aun suponiendo que todo el PRO lo apoyara (cosa improbable), solo tendría 82 votos en una cámara que necesita 129 para avanzar. ¿Cuál sería la estrategia para conseguir el “cambio”? Macri insiste en que el peor error de su gobierno fue no haber avanzado más rápido. ¿Por qué medio podría haber avanzado más rápido si no contaba con respaldo del Congreso? Mejor no preguntar.
Otro punto que plantean como favorable para Massa tiene que ver con los gobernadores. Este era el mapa de cómo había quedado el país antes de las PASO cuando Juntos por el Cambio todavía era competitivo y mantenía acuerdos con varios gobernadores electos que no eran parte orgánica de esa coalición.
