La dirigencia se molestó con la actitud y los dichos de Ramón Ábila y lo intimará a que se presente a entrenar, ya que tiene contrato en Colón y no hay ofertas
La paciencia de Colón con Ramón Ábila se terminó. Llamativamente siempre tuvo concesiones y permisos, pero para esta nueva comisión no hay lugar a irresponsabilidades y falta de compromiso. Es así como decidió intimarlo por faltar a los trabajo de pretemporada.
Sus declaraciones en Córdoba maximizó el malestar. El estar «disfrutando de la vida con amigos» en lugar de estar trabajando también le llegó al cuerpo técnico y jugadores, porque se despidió el sábado diciendo que ya no volvería. Se pensó que tenía un nuevo destino, pero finalmente no es así, sino que insiste con su deseo de no seguir en el Sabalero.
Si bien hay buena voluntad, no llegan ofertas para contratarlo, por más que siga coqueteando con Instituto, que el esfuerzo económico ya lo hizo por Silvio Romero. Incluso el presidente de la Gloria ya avisó que no se le puede pagar a Colón.
Un Wanchope que sigue siendo más noticia por estas actitudes que por lo hace en la cancha. Vale recordar que el año pasado privilegió su presencia en el Mundial demorando su inicio al trabajo. Algo que, claramente, permitió la comisión anterior
Ahora con el descenso, el delantero se presentó a trabajar y daba la sensación que la cosa podía ser diferente y simplemente esperar que aparezca alguien con serias intenciones de sumarlo. Pero apeló a lo de antes y planta a Colón, con el que tiene contrato hasta diciembre.
Quizás el que tenga la llave de salida sea su representante, que está moviendo hilos para ubicarlo en otro lado, pero nadie quiere pagarlo. El Sabalero defiende su patrimonio y, gratis, no lo largará. Un momento caliente que lleva a esta dirigencia a intimarlo. Habrá que ver qué pasa.
