La organización del homenaje al músico volvió a conectar a dos dirigentes enfrentados por la interna bonaerense. La intervención de Máximo Kirchner y un acercamiento que no modifica la disputa de fondo
La muerte del Indio Solari generó una consecuencia política inesperada dentro del peronismo bonaerense. Después de meses sin diálogo fluido y en medio de una fuerte disputa por la conducción del espacio, Axel Kicillof y Máximo Kirchner retomaron el contacto para coordinar aspectos vinculados a la despedida pública del histórico músico, que finalmente se realizó en Avellaneda.
La noticia del fallecimiento movilizó rápidamente tanto al círculo íntimo del cantante como a distintos sectores de la política. En ese contexto, uno de los primeros dirigentes en acercarse a la familia fue Máximo Kirchner, quien se presentó en la casa de Solari en Parque Leloir pocas horas después de conocerse la noticia.
El referente de La Cámpora mantenía desde hacía años una relación personal con el artista, su esposa Virginia Mones Ruiz y su hijo Bruno, lo que le permitió asumir un papel clave como nexo entre la familia y los distintos actores políticos involucrados en la organización del homenaje.
La participación de Máximo Kirchner
Mientras tanto, desde la administración bonaerense, el ministro de Seguridad, Javier Alonso, comenzó a coordinar los aspectos operativos y de seguridad vinculados a las ceremonias de despedida.
Fuentes provinciales señalaron que el funcionario mantuvo contacto desde las primeras horas del viernes con representantes legales de la familia para organizar tanto el traslado del cuerpo como los procedimientos judiciales y logísticos necesarios para el velorio.
En paralelo, Kicillof y Kirchner mantuvieron una serie de conversaciones que se extendieron durante varias horas. Según trascendió, los contactos comenzaron el sábado por la tarde, cuando el estadio de Racing Club aparecía como una de las alternativas más firmes para realizar el homenaje masivo.
Las charlas continuaron mientras la familia analizaba distintas opciones para la despedida. Desde el entorno del Gobierno provincial sostuvieron que ambos dirigentes intercambiaron opiniones sobre las posibilidades disponibles y colaboraron para brindar tranquilidad a los familiares del músico durante la toma de decisiones.
La definición del homenaje
Uno de los temas centrales fue la elección del lugar donde se desarrollaría el velorio. La alternativa que finalmente prosperó fue el Polideportivo José María Gatica, en Villa Domínico.
Para alcanzar esa definición también intervino el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, quien fue incorporado a las conversaciones por el gobernador y el líder camporista para evaluar las distintas posibilidades y facilitar la organización del acto.
De todos modos, desde el Gobierno bonaerense remarcaron que la decisión final siempre estuvo en manos de la familia de Solari. Según explicaron, la participación de los dirigentes se limitó a colaborar con la logística y acompañar la voluntad expresada por los allegados del músico.
Una tregua circunstancial
Pese al acercamiento de los últimos días, en el peronismo descartan que este episodio implique una reconciliación política entre Kicillof y Kirchner. Ambos continúan enfrentados por la conducción del peronismo bonaerense y mantienen diferencias estratégicas que siguen vigentes.
Sin embargo, algunos referentes del PJ consideran que la despedida del Indio Solari produjo un efecto político inesperado: reabrir un canal de comunicación que hasta hace poco parecía completamente interrumpido.
Este domingo, Kicillof llegó al Polideportivo José María Gatica poco antes de las 9 de la mañana, previo a la apertura al público y antes del arribo de los familiares del músico. La Provincia quedó a cargo del operativo general, con el acompañamiento del municipio de Avellaneda.
El día anterior, el gobernador había resumido su visión sobre la figura de Solari con una frase que rápidamente se difundió en redes sociales y medios de comunicación: «Despedimos a un artista, pero sobre todo a un héroe argentino».
