Mientras el consumo cae y las importaciones avanzan, los cartoneros enfrentan jornadas más largas con menores ingresos, en una lucha diaria por subsistir
Despidos masivos, largas filas en comedores y familias buscando cómo llegar a fin de mes reflejan un enero devastador. En este contexto, los cartoneros enfrentan una crisis alarmante: el precio del cartón cayó más del 50%, pasando de $300 a $120 por kilo, mientras que la importación de papel y cartón aumentó un 248%, según denuncian desde la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR).
Hace un año, un cartonero necesitaba recolectar 920 kilos de cartón para cubrir la canasta básica. Hoy, ese número escaló a 4.300 kilos. “Somos cada vez más los que empujamos un carro para sobrevivir, incluso quienes tienen un trabajo formal», afirmó Jonatan Castillo, referente de la FACCyR. La caída del consumo interno –que cerró 2024 con una baja del 18%– dejó menos material disponible, mientras que la producción industrial se contrajo un 11%.
La apertura indiscriminada de importaciones promovida por el gobierno de Javier Milei agravó la situación, sustituyendo materia prima local por insumos extranjeros a menor costo. «Traen basura de afuera y dejan de recuperar lo que producimos», explicó Castillo.
Pese a las dificultades, las y los cartoneros buscan organizarse para exigir precios justos, condiciones laborales dignas y mayor conciencia sobre el reciclaje. “No vamos a bajar los brazos, aunque Milei gobierne para unos pocos y nos empuje a la miseria», sentenció la FACCyR en un reciente comunicado.
Con la Canasta Básica Total superando $1.024.000 en diciembre de 2024, muchos cartoneros pasan días enteros recolectando sin descanso. Según Castillo, hoy es común caminar más de 20 cuadras para llenar un bolsón, lo que antes se lograba en apenas cinco.
La precariedad laboral afecta a casi el 40% de los ocupados, y la pobreza golpea con más fuerza a mujeres y jóvenes. A pesar de esto, los cartoneros siguen abriendo sus filas a quienes pierden sus empleos, demostrando solidaridad en medio de la crisis.
El futuro para miles de familias cartoneras parece incierto. Sin embargo, su esfuerzo constante resalta la importancia del trabajo comunitario frente a las adversidades.
