El vicepresidente de la nación no está de acuerdo con la intención de Alfonsín y Sanz de realizar una elección partidaria para comenzar a definir el futuro de la fuerza y quiere que el enfrentamiento se dé en las primarias de agosto. Para eso, hará una presentación en la justicia. Las aguas radicales están claramente divididas. El 24 se realizará un encuentro de la mesa ejecutiva Comité Nacional.
Por Adrián Cordara
El famoso perfil dialoguista y de consensos que para algunos posee el radicalismo, actualmente se encuentra desdibujado por los desencuentros de sus principales referentes. Por un lado, se encuentran Ricardo Alfonsín y Ernesto Sanz, convencidos que es fundamental comenzar a definir algunas cuestiones dentro del partido, con la intención que la fuerza realice una interna partidaria dentro de 90 días. Del otro, Julio Cobos, que quiere que esa compulsa tenga lugar en las primarias del mes de agosto.
Lo que empezó como un “pequeño desencuentro de ideas”, fue tomando mayor cariz en las últimas horas, al punto que el mendocino, desde sus vacaciones en Brasil –ya está de vuelta en funciones-, dio el visto bueno a sus colaboradores para hacer una presentación en la justicia con la intención de impugnar el deseo de Alfonsín y Sanz.
Estos dos últimos, participarán en el encuentro que el Comité Nacional realizará el 24 de enero, donde se tratará del pedido de licencia de Sanz a la presidencia nacional de la UCR –quien metido de lleno en su campaña- y se concretará el traspaso de mando al chaqueño Ángel Rozas, actual vicepresidente primero y uno de los pilares del alfonsinismo.
Lo cierto es que Julio Cobos –por supuesto- está invitado a participar de la interna partidaria junto con sus dos correligionarios y claro está, como citamos con anterioridad, que no quiere asistir al convite porque –según dicen desde su entorno- quiere respetar la nueva ley electoral. Sin embargo, desde diversos sectores de la UCR, creen que la decisión de Cobos tiene poco que ver con cuestiones reglamentarias y está directamente relacionada con su “relativo peso” dentro del voto radical puro. Pasando en limpio; sostienen que el mendocino reconoce que sería derrotado.
COBOS CON EL RUMBO PERDIDO
Su figura llegó a su máximo esplendor en la famosa madrugada de la resolución 125 y el voto “no positivo”. En ese momento, se había convertido en una suerte de justiciero, de pacificador de una sociedad que estaba enfrentada, dividida, entre campo y gobierno. Así lo vio gran parte de la sociedad y el reflejo se pudo confirmar en las encuestas que lo daban “por la nubes”.
Pero Cleto no supo –o no pudo- explotar ese “envión de confianza” y con el tiempo su figura se fue desdibujando, desvaneciendo y perdiendo fuerza dentro y fuera del espectro radical.
Hoy es considerado un “traidor” dentro del gobierno nacional con el que fue electo en 2007 gracias a la fallida Concertación Plural. En el radicalismo es mirado con desconfianza por esos vaivenes y su figura ya no es venerada como hace un tiempo atrás, donde parecía que se convertiría en el pilar del resurgimiento de la UCR.
