La relación entre Argentina y China atraviesa su momento más tenso. Mientras el presidente Javier Milei se prepara para criticar al gigante asiático en su discurso ante la ONU, Pekín advirtió que podría retirar su apoyo a proyectos clave como las represas de Santa Cruz si no se cumplen los acuerdos. Las inversiones chinas en Argentina, fundamentales para sectores estratégicos, están en juego ante el conflicto diplomático creciente.
La relación entre Argentina y China enfrenta momentos críticos, con fuertes tensiones generadas por declaraciones y acciones del gobierno de Javier Milei. En su primer discurso ante la Asamblea General de la ONU, el presidente planea retomar su postura crítica hacia el gigante asiático, lo que ha puesto en jaque las relaciones diplomáticas y comerciales entre ambos países. Esta situación ha generado gran preocupación debido a la influencia de China en proyectos clave de infraestructura en Argentina, como las represas de Santa Cruz.
En las últimas horas, el gobierno chino emitió una advertencia clara: si en octubre no se firma la Adenda XII, un documento esencial para continuar con las obras de las represas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner, la empresa encargada de la construcción, Gezhouba, abandonará el país. Desde diciembre del año pasado, estos trabajos han estado detenidos debido a la falta de dicha firma, un requisito que el gobierno de Milei aún no ha cumplido.
Un empresario cercano a las negociaciones aseguró que “los chinos están hartos, renovaron el swap de monedas sin exigencias en su momento, pero el gobierno argentino no ha cumplido con sus promesas”. La prórroga del swap, otorgada en junio, fue vista como un gesto de buena voluntad por parte de China, a pesar de las duras declaraciones previas de Milei y las tensiones generadas por la postura de su canciller, Diana Mondino, hacia Taiwán. Sin embargo, el retraso en la firma de la Adenda XII ha generado un ultimátum que podría afectar no solo las represas, sino también otras inversiones chinas en Argentina, como el Belgrano Cargas y varios proyectos de infraestructura.
En este contexto de incertidumbre, Milei se prepara para debutar en la Asamblea General de la ONU, donde, según fuentes cercanas, su discurso incluirá críticas a China y un fuerte rechazo a la Agenda 2030, una postura que ya expuso en el Foro de Davos. El presidente argentino, quien partirá hacia Nueva York en un vuelo privado debido al mantenimiento del avión oficial, estará acompañado por su equipo, incluidos el ministro de Economía, Luis Caputo, y la canciller Mondino.
El discurso, previsto para el martes, también buscará marcar distancia con la ONU, a la que el gobierno argentino acusa de estar “alineada con los intereses de China”. Según una fuente cercana al mandatario, Milei “está más alineado con los valores occidentales” y no dudará en exponer las diferencias de su gobierno con el régimen comunista chino.
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Mientras tanto, en Santa Cruz, la situación social se agrava por la paralización de las obras de las represas. La Uocra ha declarado un estado de alerta y movilización ante la posibilidad de que los proyectos sean abandonados. Las represas, que cuentan con un avance del 42% en el caso de la Jorge Cepernic y apenas un 20% en la Néstor Kirchner, permanecen sin trabajadores activos, lo que ha generado importantes daños, como la reciente inundación en la sala de máquinas de la Cepernic.
Si bien miembros del gabinete de Milei, como Mondino y el ministro de Defensa, Luis Petri, han mantenido cierto diálogo con China al asistir a eventos diplomáticos, las señales del gobierno indican una inminente escalada en las tensiones. En su próximo discurso, el presidente argentino podría repetir el tono confrontativo que utilizó en Davos, donde criticó duramente a líderes internacionales por sus posturas en temas como el cambio climático y las políticas de género.
El desenlace de esta situación aún está por verse, pero la amenaza de que China retire sus inversiones de Argentina es real y podría tener consecuencias devastadoras para sectores estratégicos del país.
