La expresidenta le hizo saber al gobernador que lo recibirá, “como siempre”. Él había dicho públicamente que la visitaría. La cita será “en los próximos días”.
Con suma cautela y evitando movimientos que puedan dinamitar el diálogo, Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner ya dieron luz verde a sus equipos para que avancen en la preparación de una reunión bilateral, prevista “en los próximos días”, en el departamento de San José 1111, donde la expresidenta cumple prisión domiciliaria.
El propio gobernador reconoció públicamente su intención de visitar a la exmandataria durante una entrevista el último domingo. Ante la consulta de si había tenido contacto con ella luego de las elecciones bonaerenses, respondió: “No, todavía no, pero lo voy a hacer. La voy a ir a visitar”.
En paralelo, desde el entorno de Cristina hicieron saber que la dirigente está dispuesta a recibirlo. Consultada sobre esa posibilidad, afirmó: “Cada vez que Axel me llamó, yo lo atendí”. El paso siguiente será que los colaboradores de mayor confianza de ambos definan la fecha y el horario, procurando que el encuentro no quede expuesto ante la militancia y los periodistas que suelen custodiar la entrada de su domicilio en Constitución.
El último contacto cara a cara entre Kicillof y CFK fue el 10 de junio, tras el fallo de la Corte Suprema que ratificó la condena en la causa Vialidad. En aquella ocasión, la expresidenta estaba en la sede nacional del Partido Justicialista (PJ), sobre la calle Matheu. El gobernador pasó a saludarla acompañado por el ministro de Gobierno, Carlos Bianco. La reunión fue breve y distante: ella permaneció con su núcleo íntimo y él se retiró sin mayores gestos.
El 19 de julio retomaron el contacto, ya con Cristina cumpliendo su condena domiciliaria, en el marco del cierre de listas en la provincia. Hablaron por teléfono en varias ocasiones, pero los intercambios fueron tensos. La fricción entre el kicillofismo y el cristinismo escaló al punto de poner en riesgo la continuidad de Fuerza Patria. Finalmente, tanto la expresidenta como el gobernador optaron por mantener la unidad, sostenida también durante el cierre nacional del 17 de agosto. En ese proceso, el rol de Sergio Massa resultó clave para evitar una ruptura.
La estrategia bonaerense en el centro de la escena
La decisión de Kicillof de desdoblar las elecciones bonaerenses fue la señal más clara de su intención de construir un camino político propio, al margen de la tutela de Cristina. Ya el año anterior se había distanciado, al no respaldarla públicamente en su intento de asumir la presidencia del PJ, lo que resintió el vínculo personal.
En abril, la expresidenta criticó abiertamente la jugada electoral y la calificó de “un error político”. Sin embargo, los resultados demostraron lo contrario: Fuerza Patria se impuso por más de 13 puntos y asestó un fuerte golpe a Javier Milei.
Desde el cristinismo, la lectura fue distinta. Máximo Kirchner atribuyó el triunfo a “la gente”, mientras que la intendenta Mayra Mendoza lo adjudicó a la figura de la exmandataria. El entorno de Kicillof, en cambio, celebró el acierto de su líder: “Había que salir con iniciativa, con estrategia. Axel planteó una, dio la pelea y salió bien”, dijo un dirigente cercano.
En los últimos días, Cristina aseguró a sus interlocutores que el triunfo se debió a la nacionalización de la elección, lo cual contradecía la apuesta local del gobernador. También influyó, de manera indirecta, el impacto del escándalo de corrupción que sacudió al gobierno de Milei.
La expresidenta advierte, no obstante, que el verdadero balance se conocerá tras los comicios del 26 de octubre. Por la dinámica electoral, considera improbable repetir los 47 puntos alcanzados el 7 de septiembre. Encuestas iniciales anticipan un escenario más ajustado frente a LLA. La pregunta sobre si el resultado hubiera sido distinto con una elección unificada queda en el terreno de lo contrafáctico.
Entre Cristina y Axel
En el círculo cercano a Cristina cayó muy mal que el gobernador no la visitara tras la condena judicial. “Hasta (Juan Manuel) Urtubey fue”, remarcan, en alusión al exmandatario salteño que estuvo años enfrentado con ella. También se recuerda la visita del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, quien luego dialogó con Kicillof después del triunfo bonaerense.
Con la comunicación directa interrumpida, distintos dirigentes intentan tender puentes. Entre quienes mantienen diálogo con ambos figuran intendentes, referentes sindicales y dirigentes de larga trayectoria. El excanciller Jorge Taiana, primer candidato a diputado nacional por Fuerza Patria, visitó el lunes a la expresidenta y recorre permanentemente la provincia junto al gobernador. También el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermin, la fue a ver el martes. A la lista se suman el senador Mariano Recalde y Juan Grabois, que pasaron por el departamento de Constitución en estos días. En paralelo, Massa se mostró pegado a Kicillof en el cierre de campaña, en sintonía con Cristina.
En el plano gremial, figuras como el bancario Sergio Palazzo y el metalúrgico Abel Furlán también cumplen un rol de enlace, manteniendo charlas tanto con la expresidenta como con el gobernador.
Algunas voces cercanas le aconsejan a Kicillof evitar un encuentro con Cristina si busca profundizar su armado autónomo. No obstante, el mandatario ya dejó en claro en público que irá a visitarla. Los dirigentes que siguen de cerca las negociaciones saben que será una reunión cargada de tensión. Por ahora, no está definido cómo se comunicará oficialmente ni si habrá una foto del reencuentro.
