Damos a conocer la carta que los asambleístas dirigen a socios y socias del Club Atlético San Isidro.
"Estimados socios y socias del C.A.S.I.,
Nos dirigimos a ustedes como vecinos y vecinas de la misma comunidad, con la intención de aclarar algunos malos entendidos que se pueden haber generado.
Para empezar, desmentir que tengamos alguna animosidad contra el deporte en general o contra el rugby en particular, y de ningún modo nos moviliza ensañamiento alguno para con los socios del Club Atlético San Isidro. De hecho, no somos pocos quienes estamos atados por relaciones de afecto con muchas personas de su club, o tenemos hijos que forman parte del mismo, o alguna vez incluso practicamos deportes allí.
Luego queremos aclarar que desde que nos enteramos del convenio firmado entre el CASI y la Municipalidad, nos hemos opuesto al mismo, no por cuestiones de índole personal con ninguna de las dos instituciones, si no por convicciones y por defender nuestros derechos. Creemos que esto fue claro a través de nuestro constante intento de diálogo con ambas partes.
Las convicciones que nos mueven son muchas y variadas:
- Sostenemos que el predio en conflicto posee un valor ambiental indispensable, y por tanto debería haberse realizado un estudio de impacto ambiental antes de que comenzara la tala el 23 de septiembre último. Correspondería haberse dado a conocer dicho estudio a la comunidad, que tendría que haber sido consultada al menos a través de una audiencia pública, ambos requisitos encuadrados en la Ley General del Ambiente (25.675).
- Estamos convencidos de que la privatización (total o parcial) del espacio público no es funcional a la integración social. Al igual que en lo legal, el trato diferencial por parte de un gobierno genera mayor tensión en la comunidad, profundizando la conflictividad y la inseguridad.
- Afirmamos que la “Cláusula Adicional Primera” del convenio en cuestión fue incumplida por el CASI al talar especies que podrían haber sido trasplantadas. Esto significa que la Municipalidad tiene la potestad para rescindir el mismo. Este hecho, que desde un principio motivó nuestro reclamo pacífico, fue ratificado por el Concejal Carlos Castellano, jefe del bloque oficialista, en la sesión del HCD del día miércoles 18 de abril.
- Aún teniendo en cuenta la función social que cumple el club CASI, creemos que todo ciudadano tiene derecho a participar en igualdad de condiciones de la administración de lo público, sin importar si pertenece o no a institución alguna. No garantizar esta equidad en la participación política de los ciudadanos equivale a considerar distintos estratos de derecho.
A partir de los hechos de violencia ocurridos el jueves 12 de abril, nuestro reclamo ha pasado a las instancias legales correspondientes. Esto fue así porque el Municipio traicionó el diálogo que habíamos comenzado, nos mintió y nos reprimió ilegítima e ilegalmente.
Los hechos de violencia -más allá de la mentira y la traición- fueron muchos y variados. Desde un hombre de civil con una picana en el bolsillo rociando gas pimienta sobre los ojos de un vecino, hasta mujeres golpeadas con palos por la policía comunitaria, 6 detenidos, 4 de los cuales ni siquiera se encontraban en el lugar del conflicto, y fueron llevados únicamente por merodear la zona.
Es evidente que, en algún punto, se generó un conflicto de intereses entre la institución del CASI y parte de la comunidad. Creemos, sin embargo, que este conflicto es en parte aparente, pues lo que defendemos es el espacio público verde y natural, y la posibilidad de la comunidad toda -de la cual ustedes forman parte- de ser informada y consultada a la hora de disponer de sus espacios públicos.
Hasta el día jueves 12 de abril, insistimos en acercar posiciones intentando evitar cualquier tipo de enfrentamiento. No lo logramos. Ahora que avanzamos por las vías legales, queremos que quede claro que el responsable de estos hechos es el ejecutivo municipal, quien debería garantizar la realización plena de nuestros derechos, y lejos de eso, nos ha tratado con un grado de violencia, física y moral, del cual no lo creíamos capaz.
No obstante, creemos que si la institución CASI no se desvincula de los hechos en cuestión, y manifiesta su repudio, estará entonces convirtiéndose en cómplice de los mismos, pues su pasividad, en este marco de connivencia, toma un carácter de aval.
Más que nunca vamos a movilizarnos por la derogación del convenio que, tramposamente, desde la Municipalidad han intentado señalar como anulado. Ese convenio nació viciado, pues comenzó a ejecutarse antes de ser firmado, entre otros vicios de derecho, luego fue incumplido en su cláusula adicional, y finalmente fue llevado adelante con violencia estatal ilegítima e ilegal.
Aclarada nuestra posición y con la esperanza de que compartan los valores expresados en esta carta, les dejamos nuestras puertas abiertas.
Los saludamos afectuosamente,
Asamblea Bosque Alegre".

