Tras la salida confirmada de Manuel Adorni, la interna libertaria se recalienta por el control de una secretaría clave que maneja 30 mil millones de pesos. Santiago Caputo quiere imponer a su sucesor, pero Karina Milei no suelta el poder.
En diciembre, Manuel Adorni dejará su cargo como vocero presidencial para asumir su banca en la Legislatura porteña. Mientras tanto, en la Casa Rosada ya empezó una feroz disputa por la Secretaría de Comunicación y Medios, un área clave que maneja más de 30 mil millones de pesos y 250 empleados. El asesor presidencial Santiago Caputo quiere imponer al sucesor, pero Karina Milei no está dispuesta a soltar el control.
En conferencia de prensa, Adorni desmintió las versiones que lo ubicaban alejándose de su banca: “Es una fake. Estoy cansado de repetir que efectivamente el 9 de diciembre renuncio. Ya lo he aclarado en innumerable cantidad de oportunidades”. La aclaración no solo fue un mensaje para afuera: también buscó frenar los movimientos internos por su silla.
La Secretaría de Comunicación, que formalmente depende de Karina Milei, hoy está en el centro de una nueva interna libertaria. El verdadero cerebro de la comunicación del Gobierno, Santiago Caputo, no tiene el control directo del área, y quiere remediarlo. Según el periodista Miguel Nicolich (Radio Rivadavia), sus candidatos serían Daniel “Gordo Dan” Parisini y Agustín Romo, aunque algunas versiones apuntan a que esos nombres serían una cortina de humo para encubrir al verdadero elegido.
Adorni, por su parte, no se quiere ir sin opinar sobre su reemplazo. Postuló como sucesor natural a su mano derecha: Javier Lanari, actual subsecretario de Prensa. “Lo va a decidir el Presidente. Yo le voy a sugerir seguramente algún nombre. No sé como vocero, pero entiendo que en mi lugar Javier Lanari es tal vez el heredero natural”, planteó, aunque admitió que “no creo que el presidente lo tenga definido”.
Mientras tanto, siguen apareciendo postulantes y autopostulados para el cargo. El cineasta Diego Recalde —quien dirigió la película Tenemos un problema, Ernesto, donde al protagonista le desaparece el pene— no descartó asumir el rol: “Está circulando, yo tengo una línea directa con Javier. Si esto me espera, será más que bienvenido”.
Otros nombres que circulan en los pasillos libertarios son el del economista Miguel Boggiano, el periodista y biógrafo presidencial Marcelo Duclós, el dibujante Nik, e incluso la diputada Lilia Lemoine, quien también se postuló para la vocería.
Con un presupuesto multimillonario en juego, el reemplazo de Adorni ya dejó de ser una formalidad para convertirse en el nuevo capítulo de la guerra fría entre los Caputo y los Milei.
