El Ministerio de Economía afrontó un elevado volumen de vencimientos en moneda local durante el primer cuatrimestre, con un esquema financiero condicionado por la cautela del mercado y la necesidad de reducir presiones monetarias.
El arranque del año presentó un escenario complejo para el Ministerio de Economía en materia de deuda en pesos. Los vencimientos del primer cuatrimestre alcanzaron una cifra cercana a los $87 billones, según estimaciones del mercado. Este volumen surgió de emisiones de bonos y letras realizadas durante el año previo, con plazos cortos y un límite que no superó los seis meses.
La estrategia respondió a un contexto de desconfianza que dominó el clima financiero durante el proceso electoral. Ese entorno llevó a que los inversores exigieran plazos reducidos y mayores certezas, lo que derivó en una fuerte concentración de obligaciones al comienzo de 2026. A este factor se sumó la expectativa de un ajuste cambiario en los primeros meses del nuevo año, lo que reforzó la preferencia por instrumentos de corto alcance.
Con el paso de las licitaciones, el Tesoro intentó extender los vencimientos hacia después de abril e incluso hasta comienzos de 2027. Esa decisión buscó aliviar la carga financiera inicial y ordenar el calendario de pagos en moneda local.
La necesidad de controlar la oferta de pesos
Uno de los objetivos centrales del Gobierno fue limitar la cantidad de pesos en circulación a lo largo del año siguiente. Esta meta resultó clave para sostener la compra de reservas, tal como lo anunció el equipo económico días antes. La intención oficial apuntó a evitar que coincidan grandes pagos en pesos con la emisión destinada a la adquisición de dólares.
Un desajuste de ese tipo habría obligado a aplicar subas en las tasas de interés para contener el impacto inflacionario o para frenar presiones sobre el tipo de cambio. Ambas alternativas implicaron riesgos significativos para la estabilidad macroeconómica.
El detalle de los vencimientos mes a mes
En enero, los compromisos alcanzaron algo más de $31 billones, de los cuales unos $19 billones correspondieron a bonos a tasa fija, según cálculos de Adcap Grupo Financiero y del economista Federico García Martínez. Estimaciones privadas señalaron que cerca de la mitad de los bonos emitidos permanecieron en manos de organismos y dependencias del propio Estado.
Febrero concentró vencimientos por $24,8 billones, casi en su totalidad vinculados a títulos de rendimiento fijo. En marzo, las obligaciones sumaron $12,6 billones, con una composición mixta: algo más de la mitad correspondió a bonos dólar linked y el resto a instrumentos duales.
En abril, el monto volvió a incrementarse hasta $19,2 billones, con una participación del 70% en bonos de tasa fija.
Frente a este panorama, el Tesoro evaluó la posibilidad de realizar un canje de deuda intraestado en los días siguientes, una herramienta que utilizó en ocasiones previas para ordenar vencimientos elevados en pesos.
Calendario de licitaciones
El primer llamado a licitación de enero quedó fijado para el día 14. El menú de bonos se publicó el 12 y la liquidación de la operación se realizó el 16. El segundo proceso siguió el mismo esquema, con fechas previstas para el 28, 26 y 30, respectivamente.
