El Tesoro enfrenta compromisos por USD 4.200 millones en los primeros días de 2026. El Gobierno reforzó la compra de dólares, activó nuevas herramientas financieras y buscó respaldo del mercado para garantizar el pago.
El inicio de 2026 puso al Ministerio de Economía frente a una prueba central. El 9 de enero vencieron compromisos por cerca de USD 4.200 millones, un monto que obligó al Tesoro a acelerar decisiones. En las semanas previas, el equipo de Luis Caputo reforzó la acumulación de divisas y amplió el abanico de alternativas financieras.
El ritmo de compras se intensificó a comienzos de diciembre. En apenas ocho jornadas hábiles, los depósitos en dólares del Tesoro en el Banco Central pasaron de USD 97 millones a casi USD 2.000 millones, según un informe de Invecq. Ese salto respondió a tres fuentes. Hubo adquisiciones directas por unos USD 630 millones. Se sumaron desembolsos netos de organismos internacionales por USD 360 millones, con el BID como principal actor. También ingresaron USD 910 millones por colocaciones de Bonares.
Con ese nivel de reservas, la distancia hasta cubrir el total de los vencimientos se redujo de forma significativa. Aun así, el faltante rondó los USD 2.200 millones, un número relevante frente a los pocos días hábiles disponibles y al nivel de liquidez en pesos.
Desde el Gobierno buscaron despejar dudas. El presidente Javier Milei afirmó que el pago no corrió riesgos. “Vamos a pagar la deuda; solo de oferta de Repo tenemos USD 7.000 millones, así que estamos tranquilos”, sostuvo en una entrevista televisiva. Caputo reforzó el mensaje y enumeró las opciones disponibles. “Tenemos los USD 1.000 millones de eso, casi USD 7.000 millones que nos ofrecieron los bancos en repo, tenemos los dos swap”, dijo. También dejó abierta la puerta a un acuerdo de último momento. “Hoy por hoy no es problema el vencimiento del 9 de enero”, remarcó.
Las declaraciones no resultaron aisladas. En el mercado circuló la idea de que el bono en dólares no sería un recurso excepcional. Algunos analistas ya contemplaron esa posibilidad. “Se viene un repo con los bancos internacionales para lo que falta”, explicó Nicolás Capella, del Grupo IEB. Según ese diagnóstico, el equipo económico apuntó a una baja mayor del riesgo país para volver a emitir deuda a tasas más convenientes.
Ese contexto se vinculó con una decisión clave del Banco Central. La autoridad monetaria anunció una nueva fase del programa económico. Desde enero de 2026, las bandas cambiarias comenzaron a deslizarse según la inflación, con un rezago de dos meses, y el BCRA habilitó compras de reservas asociadas al aumento de la demanda de dinero. El anuncio impactó en el mercado. El riesgo país perforó los 500 puntos básicos.
El BCRA explicó el alcance del esquema. “El escenario base de re-monetización prevé un aumento de la base monetaria del 4,2% al 4,8% del PBI para diciembre de 2026”, señaló en un comunicado. Ese proceso podría sostenerse con compras por hasta USD 10.000 millones, sin presión inflacionaria. Un aumento adicional de la demanda de dinero habilitaría adquisiciones mayores.
La entidad también detalló la forma de intervención. La participación diaria se alineó con el 5% del volumen operado. “Esta flexibilidad responde a la fuerte variabilidad del mercado cambiario”, explicaron desde el Central. El esquema incluyó compras en bloque para evitar distorsiones.
De acuerdo con Invecq, la acumulación de reservas quedó atada a la evolución de la demanda de dinero, una variable volátil en un contexto de controles cambiarios. El informe planteó que el Gobierno confió en que el anuncio aceleró la baja del riesgo país y facilitó el acceso a financiamiento externo más barato. El modelo, advirtió, mantuvo una lógica de “Cuenta Financiera dependiente”.
Entre el 2 y el 9 de enero, el BCRA contó con margen para sumar reservas y transferirlas al Tesoro. El plazo resultó ajustado. Caputo debió combinar instrumentos financieros para cumplir con el calendario, en un escenario donde la señal política buscó sostener la confianza del mercado y evitar tensiones en el frente cambiario.
