La protesta contra los aumentos en los servicios tuvo como blanco las políticas del gobierno nacional. Abundaron las consignas antioficialistas.
Con el concejal Mario Sahagún entre las caras más visibles, se realizó en el centro de Quilmes el anunciado 'cacerolazo' contra los 'tarifazos'. En realidad, hubo pocas cacerolas, pero más de doscientas personas le pusieron algo de griterío al repudiar los aumentos de la energía eléctrica, del transporte, de los peajes, etc., en el marco de una crisis agudizada y con el acento puesto en que los salarios siguen iguales.
Los manifestantes se concentraron el último viernes en la Plaza San Martín y caminaron por la peatonal Rivadavia, para luego confluir frente a la sede de la empresa EDESUR, donde cantaron consignas contrarias al gobierno de Cristina Fernández y cantaron el himno nacional.
Entre las organizaciones presentes se destacó el bloque legislativo del ARI-Coalición Cívica local, miembros de SUTEBA-Quilmes, la Comisión de Homenaje a las Madres de Plaza de Mayo, la Federación de Entidades de Fomento, la Mesa de Enlace de Quilmes, varios dirigentes del radicalismo quilmeño y miembros del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIDJ), liderado por Raúl Castells.
Además de encabezar justos reclamos, como quitar el impuesto al valor agregado (IVA) de los productos vitales de la canasta familiar, la variedad de la concurrencia también sugiere poner de manifiesto una voluntad general de diferentes sectores políticos –muchos con escasas coincidencias entre sí- para avanzar en una configuración política claramente antioficialista en un año electoral clave.
No será extraño ver juntos a dirigentes hasta hace poco imposibles de conciliar, en combinados donde se den la mano la UCR, el ARI y los partidos minoritarios. Fenómeno que también se da en el oficialismo, cada uno cosechando de la crisis lo que puede 'coreando' justas demandas.

