En Juntos por el Cambio buscan mostrarse cautos pese a que el deterioro del Gobierno ha acelerado las conversaciones electorales.
En medio de la interna que atraviesa la oposición de cara a las elecciones del próximo año, en el PRO empiezan a ver con buenos ojos la idea de presentar fórmulas mixtas, es decir, compartidas con otros partidos que integran Juntos por el Cambio.
Ayer, la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, advirtió que «esta vez hay que compartir el gobierno y la fórmula» entre el PRO y la UCR. La voz de Bullrich se suma a la del sector radical que conduce Martín Lousteau, quien también quiere fórmulas cruzadas.
«Somos una coalición. En nuestra primera de experiencia gobernó el PRO acompañado parlamentariamente por la UCR, pero la coalición tiene que ser más que eso, tiene que ser un verdadero Gobierno compartido», apuntó la exministra de Seguridad. En 2015, cada espacio presentó su propia fórmula, el PRO, el UCR y la CC ARI.
En ese marco, dijo que la fórmula con vistas a las elecciones presidenciales de 2023 «debe ser compartida, dándole a cada uno su lugar», porque «es la verdadera forma de construir y porque hay afinidades».
El PRO es «un partido nuevo», consideró la exministra de Seguridad y manifestó que el radicalismo «tiene muchos años y trabajó muchas reformas del país», por lo que llamó a «integrar un Gobierno, es más profundo que cruzar una fórmula». El gesto de la titular del PRO puede ser leída también como una táctica para ganar alianzas dentro de JxC, en momentos donde su figura se diluye dentro del PRO.
Aún así, dijo que no quiere «hablar de la campaña», sino que se plantea cómo la política se va a «hacer cargo de los problemas que tiene la gente en una Argentina que se está desangrando».
«No quiero definir ahora si soy presidenta porque somos muchos, pero tengo coraje, responsabilidad y gestión», completó.
Otro de los puntos a resolver será las PASO. Y las fórmulas a las gobernaciones. Por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires muchos se preguntan si las fórmulas a gobernador podrán presentarse solo con una candidatura presidencial, o con todas. Queda claro, que el peso de la elección a la gobernación se relativiza en una elección nacional.
En el caso de la Ciudad, el vicejefe de Gobierno puede ser nominado tras las PASO. Eso abriría el camino a posibles alianzas. Ello, analizan por ejemplo, en el campamento de Lousteau.
