La titular del PRO hizo un plenario en Mar del Plata; estuvo Ritondo y sus candaditos a la gobernación.
En la inauguración del Plenario del PRO en Mar del Plata, la presidenta del partido que fundó Mauricio Macri, Patricia Bullrich, hizo una demostración de fuerza a nivel de la provincia de Buenos Aires, que marcó un “punto de inflexión” en la carrera de la ex ministra de Seguridad de cara a 2023.
Sin mencionar de manera directa a Horacio Rodríguez Larreta, envió varios mensajes en clave de interna. “Si nosotros no vamos por el camino del cambio, y lo traicionamos, seremos parte de la Argentina de la decadencia”, dijo. También estuvieron el diputado nacional de PRO, Cristian Ritondo, y el referente de la UCR local y legislador bonaerense, Maximiliano Abad.
Tras agradecer y dar la bienvenida a los asistentes, Bullrich declaró: “Nuestro camino es el camino inclaudicable del cambio. Si nosotros no vamos por ese camino y lo traicionamos, seremos parte de la Argentina de la decadencia. Pero con coraje, vamos a ser parte de una Argentina de cambio profundo, que se anime a ir contra todos los obstáculos que la Argentina ha ido construyendo año tras año, en esta realidad de un país que llora. Vamos a convertir esas lágrimas en una posibilidad de un país distinto”, comenzó Bullrich.
La titular del PRO se envalentona y suma apoyos dentro de los referentes amarillos en la provincia de Buenos Aires.
Allí estaban además de Ritondo, Joaquín de la Torre, y Javier Iguacel, los dos candidatos por la gobernación que ostenta Bullrich. En ese esquema, son varias las patas del PRO que parecerían sumarse más por espanto al “porteñismo” de Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli, que a coincidencias programáticas.
Ese polo que va acumulando apoyos y gestualidades, tanto de Mauricio Macri como de María Eugenia Vidal parece crecer en la consideración social, en un contexto de hastío respecto del sistema político.
La confluencia de Patricia con varios dirigentes del PRO, que en un principio parecían no trabajar de manera conjunta, obedece a su vez a la vocación de ponerle un dique al jefe de Gobierno. Algo de eso se vio la semana pasada, cuando Jorge Macri se sacó una foto y compartió actividad con Juan Pablo Arenaza, un dirigente de estrecha confianza de Bullrich.
