La senadora libertaria intensificó sus recorridas por la Ciudad de Buenos Aires mientras crecen las tensiones con Javier Milei y Karina Milei. En el oficialismo la observan como una figura con autonomía y proyección propia, en un contexto marcado por el deterioro de la imagen presidencial y la crisis desatada alrededor de Manuel Adorni.
La interna de La Libertad Avanza atraviesa uno de sus momentos más delicados y la figura de Patricia Bullrich aparece cada vez más en el centro de la escena. Según un análisis publicado por el periodista Claudio Mardones, la senadora libertaria comenzó a reforzar su presencia en la Ciudad de Buenos Aires no con la intención de disputar el poder local, sino como parte de una estrategia para sostener un proyecto político de alcance nacional.
La movida no es casual. En el entorno de Bullrich aseguran que no tiene interés en “municipalizar” su carrera política ni en competir por la jefatura porteña. Su regreso al territorio capitalino, explican, apunta a fortalecer su perfil nacional mientras busca equilibrar la creciente tensión que mantiene con el presidente Javier Milei y con su hermana, Karina Milei.
El factor que aceleró el distanciamiento fue el desgaste político de Manuel Adorni, hoy golpeado por una crisis interna que sacude al Gobierno. La controversia generada tras la incorporación de su esposa, Bettina Angeletti, a un viaje oficial y el impacto judicial y mediático posterior profundizaron el malestar dentro del oficialismo.
En ese contexto, Bullrich tomó una postura que incomodó a la Casa Rosada. Primero trascendió que impulsaría un reclamo para que Adorni adelantara su declaración jurada patrimonial y, luego, la propia senadora admitió públicamente diferencias con Milei respecto al manejo del tema. Esa exposición pública habría provocado fuerte enojo presidencial y disparó una nueva etapa de desconfianza interna.
Pese a las fricciones, Bullrich sigue siendo considerada una aliada clave dentro de La Libertad Avanza. Su desembarco en el espacio, tras romper con Juntos por el Cambio y distanciarse definitivamente de Mauricio Macri, le otorgó una posición singular: conserva autonomía política, pero tiene poco margen para abandonar el oficialismo sin costos propios.
Mientras tanto, en el Gobierno observan con preocupación la caída en la imagen de Milei reflejada en encuestas privadas, un escenario que comienza a reconfigurar liderazgos internos. En ese tablero, Bullrich aparece como una figura con volumen político propio y capacidad de proyectarse más allá del presente del mandatario.
Sus recorridas semanales por la Ciudad, según el análisis, buscan también confrontar con la gestión del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y alinearse con el objetivo libertario de disputar centralidad en el distrito. Sin embargo, en su entorno descartan que busque ser candidata local: el foco estaría puesto en mantener vigencia nacional y preservar margen de maniobra ante un eventual desgaste mayor del oficialismo.
La incógnita ahora es hasta dónde llegará el distanciamiento con los Milei y qué lugar ocupará Bullrich si la crisis interna del Gobierno continúa profundizándose.
