El ex Vicepresidente, el ex piquetero, y el líder de la agrupación Quebracho son las figuras del partido MILES. En el marco del reacomodamiento político, cada vez son menos quienes los quieren cerca. Hasta el kirchnerismo duro los rechaza.
El ex vicepresidente de la Nación, Amado Boudou; el ex piquetero, Luis D’Elía; y el líder de la agrupación Quebracho, Fernando Esteche, optaron, desde hace unos meses por militar con mayor fuerza desde una agrupación política con vistas a las elecciones futuras y el reacomodamiento del mapa político luego de la derrota del Frente Para la Victoria en diciembre de 2015.
Lo hacen desde el partido MILES que creó hace años D’Elía. Tiene base a nivel nacional y es una plataforma que les permitiría, en principio, acomodarse en la nueva realidad política que comenzó el 10 de diciembre de 2015 a partir del triunfo de Cambiemos en las principales localidades del país.
En el peronismo son constantes los movimientos en busca de la renovación. Son muchos quienes en este sentido, quieren dejar de lado a los que consideran los “artífices de la derrota”. O sea, el kirchnerismo duro. Pero dentro de ese espacio también hay, además de diferencias, actores a quienes se quiere desplazar.
Ellos son D’Elía, Boudou y Esteche. La suspensión del acto en Ferro que iba realizar la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, en parte estaría vinculada, a estas internas. Circularon versiones de partidos del kirchnerismo que no querían compartir escenario con esos tres personajes. A pesar de que han participado en actos de CFK este año, preferirían que no estén u al menos, que pasen desapercibidos para que el foco no se limite negativamente en ellos.
Incluso, en diversas marchas sociales y gremiales, sus organizadores piden, al menos, quitarlos de la escena principal. Así sucedió, por ejemplo, durante la marcha de las CTA en donde tanto Pablo Micheli como Hugo Yasky (con fuertes vínculos con el kirchnerismo) les pidieron que no suban al escenario y que se retiren con el objetivo de no deslegitimar u opacar la marcha.
Boudou y la causa Ciccone fueron un gran dolor de cabeza para CFK durante su segundo mandato presidencial. No son pocos los que están resentidos con él por el debilitamiento que pudo causar en la imagen de la ex presidenta. Luego de un tiempo de bajo perfil, el ex vicepresidente se sumó formalmente en julio al partido MILES. No había muchas más puertas para tocar. En paralelo, convive con las diversas causas judiciales que acechan en su contra.
D’Elía fue un emblema del 2001 y el nacimiento de la lucha piquetera. Néstor Kirchner en pos de empoderarse popularmente luego de ganar las elecciones de 2003 con menos del 25% de los votos lo acogió como uno de sus laderos. Luego se volvió tristemente célebre por diversas actitudes, declaraciones y hechos que lo involucraron. Es uno de los dirigentes con peor imagen del país pero con su agrupación MILES militó fervientemente en el kirchnerismo. Hoy, muchos lo han dejado de lado, pero él también ha confrontado con referentes K. Hace dos meses le pegó, vía twitter, al ex ministro de Economía, Axel Kicillof luego de que él se manifestara en contra de declaraciones de Esteche.
Esteche, negativamente conocido por ser el líder de la violenta agrupación Quebracho no cuenta con mayores pergaminos. Algunos incluso, lo vinculan con el servicio de inteligencia nacional. En algunas ocasiones, sirvió como fuerza de choque del gobierno anterior. Sin embargo ni de uno u otro lado se adjudicaron tal vínculo.
A estos tres dirigentes se los asocia con las peores prácticas de lo que fue la década kirchnerista. Es por eso que los partidos que aún bancan las figuras de Néstor y Cristina, planean dejarlos de lado en busca de su propia y limitada renovación. Además, ninguno fue parte fundacional del kirchnerismo, de modo que soltarles la mano, saben, no tendrá costo político alguno. Es más, podría ser visto, aunque de modo limitado, como un acto de purificación K. Una forma de comenzar a aceptar errores, modales de los que careció el movimiento en el último tiempo.
