El sociólogo compartió en Radio UrbanaBA su análisis respecto de las situaciones de pobreza que se viven en el país. “En la mayoría de las encuestas de opinión, en las principales preocupaciones del país, raramente aparece la pobreza”, lamentó. AUDIO.
Hay una situación con la pobreza que crece en el país y va pauperizando a los pobres y complicando la vida de los sectores medios, sobre todo en pandemia. Vos planteás esta idea de la movilidad descendente. Nos gustaría que ampliaras esto.
Es una preocupación permanente. En la mayoría de las encuestas de opinión, en las principales preocupaciones del país raramente aparece la pobreza. Aparece la inflación, la corrupción, el trabajo. Mi hipótesis es que la pobreza estructural en Argentina arranca en los 90s con las privatizaciones de Menem. Una en particular: la de los ferrocarriles. Se expulsaron 1 millón de trabajadores. Esos, que hoy son padres y abuelos, no han conseguido más trabajo en términos generales. Fue gente que se fue acercando a las conurbaciones, buscando estar cerca de fuentes de trabajo.
Cuando nosotros eramos chicos, no escuchábamos hablar del Gran Bahia Blanca, del Gran Mar del Plata, del Gran Mendoza o Gran Rosario. Solo existía el Gran Buenos Aires. Entiendo lo que vos decis, que es la novedad de la “nueva pobreza”, ¿no?
Totalmente. Y la cuestión urbana degradada. Cada vez hay menos servicios, las calles son de tierra. Son personas que se han desconectado del mundo del trabajo y de las nuevas tecnologías. No son más empleables, eso es lo más tremendo.
Es gente que, si pierde el laburo, se queda fuera de la carrera laboral…
Nadie va a contratar como productor en una radio a una persona que apenas maneje el léxico básico. Hay una degradación. Y en paralelo, un sistema educativo que no los ha vuelto a incorporar. Han desaparecido los oficios.
Hay muchos sectores que se han empobrecido y que creen que no pueden salir de esa situación. Esto me parece una situación complicada. Una cosa es decir “la voy a pelear” y otra es quedarse replegado planteando que no hay otra salida que aceptarlo.
Las sensaciones son contradictorias, porque por un lado hay impotencia, indignación, bronca y un enfrentamiento social también. En una entrevista sociológica que hice, una mujer me hablaba con odio porque estaban poniendo cloacas en la villa de en frente. La persona vivía en una calle y tenia a la villa en frente. Decía “le están poniendo cloaca en la villa y yo no tengo cloaca”.
Es la famosa guerra de “pobres contra pobres”.
Exactamente. Y me parece que la otra gran cuestión es que ya tenemos, desde los primeros planes sociales de Menem, evidencia suficiente que así como está organizada la estructura de planes sociales, las personas apenas sobreviven.
Y llegan para quedarse y no se revierte nunca. Me acuerdo que Menem tenía el Plan Trabajar.
Claro, generó una serie de aportes que apenas alcanzan. La dirigencia política tiene que generar otra lógica. Hoy se discute la Tarjeta Alimentar. Uno no está en contra obviamente porque la persona coma. Ahora, come, pero sigue profundizando la situación de pobreza.
La pobreza de hoy no es la de antes. Los cambios tecnológicos agudizaron las diferencias. Sabiendo que la política de asistencialismo no resuelve más que la comida del día, ¿hay algún ejemplo en alguna sociedad moderna, en el mundo de hoy, que alguno pueda seguir?
No hay tantos ejemplos. El mundo está completamente dividido. Los ejemplos que tenemos a mano, como la India, Pakistán o la misma China, se industrializaron, pero con mano de obra esclava. Hoy la India es el país que más crece en el mundo, pero tiene sobrepoblación y mano de obra esclava. Conozco casos donde se han aplicado masivamente microcréditos, y nunca se supo que pasó. No alcanza con darle a una señora para darle 5.000 pesos para que se compre una maquina de tejer.
